Sin guarnición en la versión clásica de Harry's Bar. Opcional y elegante: unos pocos arilos (granos) de granada flotando o, en el borde, una fina tira de cáscara para perfumar.
Construido directamente en la copa (build), nunca batido. La regla de oro: el espumoso entra SIEMPRE de último, helado y vertido lento por la pared de la copa para no perder el gas. Jamás se agita en coctelera ni se remueve con fuerza, porque mataría las burbujas; como mucho, un toque vertical suave para unir el color.
El alma del Tintoretto está en exprimir la granada al momento y colarla bien: el zumo embotellado suele venir endulzado y nubla tanto el sabor seco como el rojo translúcido que distingue al original. Trabaja todo a temperatura de nevera (zumo, copa y espumoso) para que las burbujas duren y la bebida no se aguade; y usa un espumoso Brut, no dulce, para que la granada brille sin empalagar.
El Tintoretto nació en el legendario Harry's Bar de Venecia, creado por Giuseppe Cipriani —el mismo bartender que inventó el Bellini hacia los años 40— como parte de su familia de cócteles bautizados con nombres de grandes pintores venecianos. Junto al Bellini (durazno blanco), el Rossini (fresa) y el Mimosa (naranja), el Tintoretto sustituye el puré por zumo de granada y debe su nombre a Jacopo Robusti, "Tintoretto" (Venecia, 1518-1594), uno de los grandes maestros manieristas de la escuela veneciana. El apodo del pintor —"el pequeño tintorero", por el oficio de su padre teñidor de telas— encaja a la perfección con el color rojo intenso que la granada tiñe en la copa.