Twist (piel) de naranja, exprimida sobre la bebida
La clave es la integración del espumoso: la base aromática (bourbon, triple sec y los 14 golpes de bitters en total) se construye sola en la copa fría, sin hielo. El champán entra al FINAL, muy frío, vertido lento por la pared para no romper las burbujas, y NUNCA se agita ni se remueve después. Agitar el espumoso lo desgasifica y aplana el cóctel; por eso el Seelbach se construye en la copa, no en coctelera. Los 7+7 golpes de bitters son la firma del trago: parecen muchos, pero la efervescencia y el espumoso los equilibran.
No escatimes los bitters: los 7 golpes de Angostura más 7 de Peychaud's son lo que distingue al Seelbach de un simple champagne cocktail; son su columna vertebral. Y mantén TODO frío (copa y espumoso) antes de empezar, porque al construirse sin hielo, la temperatura inicial es la única que vas a tener: un espumoso tibio arruina el trago.
El Seelbach lo creó el bartender Adam Seger hacia 1995 en el Seelbach Hotel de Louisville, Kentucky, cuando dirigía su bar. Para darle fama, Seger difundió la leyenda de que era una receta insignia "pre-Prohibición" de hacia 1912-1917 que él había rescatado, e incluso apareció como tal en libros de coctelería como 'New Classic Cocktails' (1997) de Gary y Mardee Regan y en 'Vintage Spirits and Forgotten Cocktails' de Ted Haigh. En 2016, el periodista Robert Simonson reveló en su columna del New York Times que Seger había confesado que la historia vintage era inventada: el cóctel es real y delicioso, pero su origen "histórico" fue una ficción de marketing.