Bastón largo de hielo o el highball bien cargado de hielo, con un cordón de moras frescas (frambuesas o moras) y, opcionalmente, una espiral de limón. La fruta roja refuerza el cassis.
La clave es la separación de tiempos: todo lo que lleva alcohol fuerte, cítrico y licor se AGITA en frío; el champán NUNCA entra a la coctelera. Se añade al final, recién sacado del frío, vertido despacio por encima y removido como mucho una vez. Agitar o batir el espumoso lo desgasifica y arruina la burbuja: el champán se respeta, solo se corona.
Exprime el limón al momento y equilibra el dulzor: el cassis ya aporta azúcar, así que ajusta el jarabe a la baja si tu espumoso es muy dulce o tu cassis muy intenso. Reserva el champán para el final absoluto y viértelo inclinando el vaso, dejándolo resbalar por la pared para conservar al máximo el gas. Un solo movimiento de cuchara, no más.
El Russian Spring Punch fue creado por el legendario bartender Dick Bradsell en Londres durante los años 80, el mismo autor del Espresso Martini y el Bramble. Bradsell lo concibió como una variante con champán de su familia de tragos largos a base de vodka y cassis. Se popularizó en la escena de cocteleria londinense y hoy figura en la lista de cócteles oficiales reconocidos por la IBA (International Bartenders Association).