Twist de cáscara de naranja flameado: corta una moneda ancha de cáscara, sostén un cerillo encendido sobre la copa y exprime la piel hacia la llama para que los aceites cítricos prendan en una breve chispa caramelizada; luego pasa la cáscara por el borde y déjala dentro.
El espumoso SIEMPRE va al final, frío y sin tocarse: se mezclan en frío solo los cuatro ingredientes base, se cuelan a la copa y el champán se vierte despacio por la pared para no matar las burbujas. Jamás se agita ni se refresca el champán con hielo: eso desgasifica y diluye. El champán entra ya en la copa, último, como remate vivo.
Vierte el champán SOBRE la mezcla colada (no al revés) y hazlo resbalar por la pared de la copa: así las burbujas suben a través del cóctel e integran los aromas sin perder gas. Y no escatimes el flameado del twist de naranja: ese aceite cítrico caramelizado en la superficie es la firma de DeGroff y lo que separa un Ritz de un simple cóctel de champán.
El Ritz Cocktail fue creado en 1985 por el legendario bartender estadounidense Dale DeGroff (apodado "King Cocktail") mientras trabajaba en el restaurante Aurora de Nueva York, bajo el restaurador Joe Baum, quien lo animó a estudiar las técnicas pre-Prohibición del manual de Jerry Thomas. DeGroff lo concibió como su cóctel insignia fusionando tres recuerdos reales: el champagne cocktail que servían en los hoteles Ritz de Europa, la presentación del "Flame of Love" Martini de Chasen's en Los Ángeles, y la técnica del twist de naranja flameado que vio en restaurantes italianos de Times Square. Apareció reseñado en la revista Playboy en 1985, lo que ayudó a relanzar el cóctel clásico como tema cultural serio. Poco después DeGroff llevaría esta filosofía al célebre Rainbow Room (1987), encendiendo el renacimiento de la coctelería de autor.