Bartender · Coctel

Queimada

Cálido, dulce-amargo, aromático a café y cítrico, con notable carga alcohólica y final tostado por el flambeado
Orujo (aguardiente de orujo gallego)Media
Tarro de cobre
Preparacion

Preparacion

  • Verter el orujo en la pota o cuenco de barro. Añadir el azúcar, los granos de café y las pieles de cítricos.
  • Tomar un cazo de barro con mango, llenarlo con una pequeña parte de la mezcla y un poco de azúcar, y prenderle fuego con cuidado para crear la llama inicial.
  • Acercar el cazo encendido a la superficie del orujo del cuenco para que toda la mezcla se inflame; arderá con una llama azulada característica.
  • Remover lentamente con el cazo, elevando el líquido en llamas y dejándolo caer, mientras se recita el 'conxuro' (conjuro). Esto va quemando parte del alcohol y disolviendo el azúcar.
  • Cuando la llama empiece a tornarse anaranjada y baje de intensidad (señal de que ha quemado buena parte del alcohol y está en su punto), tapar el cuenco o remover hasta apagarla.
  • Servir caliente en tazas de barro, repartiendo un poco de café y cítrico.

Garnish

Granos de café flotando y tira de piel de limón; se sirve humeante en taza de barro

Tecnica

Flambeado (quemado controlado del alcohol) y maceración en caliente

El secreto

El punto clave está en no quemar demasiado: hay que dejar arder lo justo para tostar el azúcar y aromatizar (la llama pasa de azul a anaranjada cuando se ha consumido parte del alcohol), pero apagarla antes de que pierda toda su fuerza y sabor. Levantar el líquido en llamas con el cazo desde cierta altura no es solo espectáculo: airea y caramela ligeramente la mezcla. Usar un orujo de calidad y limón sin la parte blanca (amarga) evita amargores indeseados.

Historia

Historia

La queimada es la preparación más representativa e icónica del orujo gallego. Aunque su imaginario la presenta como un rito celta ancestral de meigas (brujas), los estudios la sitúan como una tradición popular consolidada en el siglo XX a partir de costumbres de quemar aguardiente. El elemento que la fijó en la cultura moderna fue el 'conxuro da queimada', un conjuro en gallego cuya versión más difundida fue escrita en 1967 por Mariano Marcos Abalo, un hostelero que lo concibió originalmente para una etiqueta y promoción. El ritual se popularizó enormemente y hoy es seña de identidad de Galicia, asociado especialmente a la Noche de San Juan y otras celebraciones, donde se prepara para 'ahuyentar los malos espíritus'.

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