Cereza al marrasquino (Luxardo) y un cubo de piña en pincho; aceite de cáscara de limón expresado sobre la espuma.
Regla de oro del espumoso: el champán JAMÁS entra al shaker ni se agita. Se agita solo la base (rye, piña, marrasquino, jarabe, bitter), se cuela a la copa fría y el champán se añade al final, frío, vertido despacio por la pared del vaso. Así se conservan las burbujas y la corona de espuma; agitarlo lo dejaría plano y desbordaría el shaker por la presión del CO₂.
Macera la piña FRESCA (no jugo de lata): la fruta agitada libera enzimas y una espuma natural que, sumada al champán, le da una corona sedosa irrepetible. Y enfría el champán casi a punto de congelación: cuanto más frío el espumoso, más finas y persistentes las burbujas al coronar. Un toque de marrasquino de más arruina el equilibrio: respeta la barspoon escasa, debe sentirse como un susurro de cereza y almendra, no como protagonista.
Se atribuye a Alberto Eduardo, Príncipe de Gales (luego Rey Eduardo VII de Inglaterra), célebre bon vivant que fue heredero al trono británico durante casi seis décadas. La receta quedó documentada en la biografía anónima de 1901 "The Private Life of King Edward VII", escrita por "un miembro de la Casa Real", que describe rye, hielo picado, un trozo de piña, Angostura, cáscara de limón, unas gotas de marrasquino, un poco de champán y azúcar. Se considera una versión "mejorada y real" del Improved Whiskey Cocktail, posiblemente inspirada en su gira por Norteamérica en 1860, cuando fue el primer royal británico en visitar el continente.