Rodaja o twist de limón/lima; opcionalmente una ramita de hierbabuena o unas hojas de toronjil para realzar el carácter herbáceo
Build (construido directamente en el vaso, sin coctelera)
La clave está en NO sobrecargar de tónica para que el dulzor cerealoso del maíz no se pierda: la proporción ideal ronda 1 parte de pox por 2 a 2 ½ de tónica. Usar pox blanco tradicional (no reposado ni saborizado) deja apreciar su perfil auténtico, y el toque de cítrico fresco al final es lo que amarra el amargor de la tónica con el dulzor del destilado.
El Pox Tonic es la forma más representativa y difundida de presentar el pox en la coctelería contemporánea, especialmente en San Cristóbal de Las Casas, epicentro del renacimiento del pox. Surge del mismo principio que el gin tonic: un destilado claro y aromático realzado por el amargor cítrico y herbal de la tónica. Es el trago de entrada con el que las poxerías y bares chiapanecos presentan este destilado a quienes no lo conocen, porque la tónica suaviza la graduación y deja brillar las notas de maíz y piloncillo sin enmascararlas. Se popularizó junto con el auge comercial del pox en la última década, convirtiéndose en el cóctel insignia que conecta la tradición ceremonial maya con la coctelería moderna.