Twist de corteza de limón (los aceites cítricos complementan el enebro y suavizan el amargor)
Stir (remover en frío), nunca agitar; tradicionalmente también se prepara 'pintando' la copa con los bitters
El truco es usar Plymouth Gin (no una London Dry punzante): su suavidad terrosa y su dulzor cítrico dejan que el amargor de la Angostura aporte especia y mordiente sin volverse áspero. Pintar la copa con los bitters y descartar el exceso da un trago más elegante y seco; dejarlos da más color y cuerpo. Servirlo muy frío y con el twist de limón fresco es lo que eleva un trago de tres ingredientes a un clásico atemporal.
El Pink Gin es el cóctel más representativo y verificablemente histórico de Plymouth Gin. Surgió en la Royal Navy británica del siglo XIX: los amargos de Angostura se empleaban como remedio contra el mareo desde 1824, y los marineros descubrieron que mezclarlos con Plymouth Gin —la ginebra oficial de la flota— hacía mucho más agradable su consumo. El característico tono rosado proviene precisamente de esos golpes de Angostura. De los barcos, la costumbre saltó a los bares de Inglaterra, donde el Pink Gin se puso de moda desde mediados del siglo XIX. Plymouth Gin quedó así ligada para siempre a este trago de oficiales navales, sobrio y aromático.