Gotas de Angostura sobre la espuma; opcionalmente una rodaja de fruta (albaricoque o limón) o una cereza
Agitado (shake), con dry shake previo si se incorpora clara de huevo
La clave está en no abusar del jarabe: la pálinka ya aporta un aroma frutal muy expresivo, así que conviene ajustar el dulzor por debajo del de un sour normal para que la fruta brille en seco. Usar una pálinka de calidad (kisüsti o de denominación regional) marca toda la diferencia, y servirla apenas fresca —no helada— preserva su bouquet aromático característico.
El Sour es una de las familias de cócteles más antiguas y documentadas, formalizada ya en el manual de Jerry Thomas 'How to Mix Drinks' (1862) bajo la fórmula clásica de destilado, cítrico y endulzante. La plantilla Sour es universal y se adapta a cualquier aguardiente de base; el Pálinka Sour es la aplicación de esta estructura clásica al aguardiente nacional húngaro, muy popular en la coctelería moderna de Budapest, donde los bartenders reivindican la pálinka como base local frente al whisky o el pisco. Mantiene proporciones canónicas del sour (2 partes de destilado, 1 de cítrico, ~0,5-0,75 de azúcar), dejando que el carácter frutal e intenso de la pálinka sea el protagonista.