Sin garnish elaborado; en ocasiones una rodaja muy fina de manzana o unas semillas de anís. Lo esencial es el plato de mezedes que lo acompaña.
Build (construido directamente en el vaso) con dilución controlada para provocar el louche
La clave está en la temperatura y en el orden: sirve el ouzo bien frío y añade el agua ANTES que el hielo, dejando que el louche se forme lentamente; así los aceites de anís emulsionan de forma sedosa en lugar de precipitar de golpe. Un buen ouzo '100% por destilación' produce un louche más denso y cremoso. Y la regla de oro griega: nunca se bebe solo de un trago ni en ayunas, siempre acompañado de mezedes y a sorbos.
No es un cóctel de autor, sino la manera tradicional y canónica de beber ouzo en toda Grecia, especialmente en las islas y zonas costeras durante el verano. Forma parte del ritual del 'ouzomezé': el ouzo no se concibe sin comida ni sin compañía, y se bebe despacio a lo largo de una larga sobremesa frente al mar. La proporción aproximada de una parte de ouzo por una a una y media de agua es la habitual para lograr el punto lechoso y un grado alcohólico agradable. Este modo de servicio es tan identitario que define la cultura de la taberna griega (ouzeri), un espacio social dedicado precisamente a beber ouzo con mezedes. Es el 'cóctel' insignia y verdaderamente representativo del destilado, anterior y superior en arraigo a cualquier coctelería moderna basada en ouzo.