Sin guarnición en la versión clásica de pub británico (la pureza es la gracia). Opcional elegante: una tira fina de cáscara de naranja expresada sobre la copa, o un par de granos de granada en el fondo para realzar el color sangre.
Build directo en la copa (construido), NUNCA agitado ni en coctelera. El espumoso entra SIEMPRE al final, muy frío, vertido lento sobre la pared de la flauta inclinada para no matar el carbónico; la integración con el Oporto se logra solo con el ascenso natural de las burbujas, sin cucharilla. El frío de ambos ingredientes es obligatorio: un espumoso tibio pierde mousse y el cóctel se desploma.
El truco está en la jerarquía del frío y el orden de vertido: Oporto primero, champán al final y muy frío, dejando que las burbujas hagan la mezcla por sí solas. Si quieres elevarlo, usa un Oporto ruby joven y afrutado (no un tawny, que apaga el color) y un cava o champán bien seco (brut nature); el contraste entre lo seco del espumoso y lo dulce-frutal del Oporto es lo que vuelve el trago adictivo sin empalagar.
El nombre evoca a Horatio Nelson, almirante británico caído en la Batalla de Trafalgar en 1805; la leyenda naval cuenta que su cuerpo se conservó en un barril de licor para repatriarlo y que los marineros habrían bebido de él, de ahí el macabro apodo "la sangre de Nelson". El cóctel como tal es un clásico de los pubs británicos surgido en el siglo XIX para homenajear al almirante: se construyó con Oporto (vino fortificado portugués) precisamente por su color rojo sangre. No tiene un creador ni un local de origen documentado, y existe también una variante posterior a base de ron que reivindica la marca Pusser's.