Sin garnish en la versión clásica; opcionalmente un twist (cáscara) de toronja expresado sobre la superficie y desechado, o pasado por el borde.
Se agita en frío SOLO la base (Grand Marnier + toronja + azahar) para enfriarla y airearla; el champán jamás va al shaker. El espumoso se añade al final, muy frío, vertido lento por la pared de la copa para no romper las burbujas, e integrado con un movimiento mínimo de cucharilla en vez de agitar.
Usa jugo de toronja recién exprimido y bien colado (nunca de botella): su amargor cítrico es lo que equilibra el dulzor del Grand Marnier y deja que la burbuja brille. Y mide el agua de azahar con cuentagotas: 2-3 gotas perfuman, una de más convierte el trago en jabón. Mantén el espumoso en hielo hasta el último segundo: cuanto más frío entra, menos espuma se desborda y más fina y persistente queda la perla.
Fue creado en 1969 por Joe Gilmore, head barman del American Bar del hotel Savoy de Londres, para conmemorar el alunizaje del Apolo 11. Según la tradición del Savoy, el bar envió el cóctel a la NASA y se dice que fue una de las primeras bebidas que tomaron Neil Armstrong y la tripulación al regresar a la Tierra. Joe Gilmore dirigió el American Bar del Savoy durante décadas y fue conocido por crear cócteles para eventos y personalidades de su tiempo.