Ramillete de menta fresca (golpeado en la palma para liberar aroma) y una rodaja de lima o limón en el borde de la copa.
Build directo en la copa (construido sobre hielo, sin coctelera). El espumoso es el alma del trago y se trata con respeto: va FRÍO, se añade AL FINAL y NUNCA se agita ni se remueve con fuerza. Se vierte lento por la pared de la copa para preservar el carbónico; el agua con gas se suma después. Un único giro suave de abajo arriba basta para integrar el jarabe.
El truco está en no machacar la menta: solo presiónala apenas para que perfume sin amargar, y mantén TODO frío de antemano (copa, Prosecco y soda en el refrigerador). Un espumoso seco brut equilibra el dulzor del saúco; si usas St-Germain en vez de jarabe, reduce un poco la cantidad porque es más intenso. Hielo grande y limpio: se derrite lento y no aguada el trago.
El Hugo fue creado en 2005 por el bartender Roland Gruber en Naturns (Naturno), en el Tirol del Sur italiano (Alto Adige/Südtirol). Gruber buscaba una alternativa más ligera y floral al popular Aperol Spritz; en su versión original usó jarabe de melisa (toronjil) y luego se popularizó con jarabe de flor de saúco. Desde el Tirol del Sur el trago se extendió por Austria, Alemania e Italia hasta convertirse en un clásico del aperitivo de verano centroeuropeo.