Rodaja o wedge de limón, y a veces una aceituna rellena de pimiento.
Build directo.
El Clarito auténtico no lleva soda abundante: el agua con gas es solo un 'toque' para abrirlo. Demasiada soda mata el vermú. El hielo debe ser de cubo grande —el picado diluye en exceso. Los bares porteños clásicos lo servían con aceitunas y papas fritas (papas a la provenzal) como acompañamiento inevitable.
El Clarito es el aperitivo de los cafés porteños y confiterías históricas de Buenos Aires —el London City, el Tortoni, el Molino. Se popularizó en los años 1930s-1950s con los inmigrantes italianos que traían la cultura del vermú. Es el pariente porteño del Americano y el Aperol Spritz, pero mucho más austero: solo vermú, hielo y un toque de gas. Hoy experimento un renacimiento con el boom de vermutería artesanal argentina.