Rodaja o gajo de limón en el borde del vaso
Build (construido directamente en el vaso)
Usar shochu korui (neutro) deja brillar al limón y la soda; si se quiere más carácter, un mugi-jochu suave funciona. La clave es la temperatura: todo helado (vaso, soda y shochu) y verter la soda al final sin agitar, removiendo una sola vez, para conservar las burbujas hasta el último trago. El limón debe ser recién exprimido, nunca de concentrado.
El chu-hai —contracción de 'shochu highball'— nació en las izakayas y tabernas de Tokio en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando el shochu korui, barato y casi neutro, se mezclaba con soda y un cítrico para crear un trago ligero y económico que acompañara la comida. Se popularizó masivamente y dio origen a toda una industria de versiones enlatadas (canned chu-hai) que hoy son omnipresentes en Japón. La variante con limón fresco, el 'Lemon Sour', se convirtió en el highball por excelencia de las izakayas y es probablemente la forma más representativa y difundida en que se bebe el shochu, equivalente japonés del highball de whisky.