Borde de copa escarchado en azúcar fino; opcional, una tira fina de cáscara de limón exprimida sobre la superficie y desechada.
Construcción en dos tiempos. Primero se agita en frío SOLO la base de coñac, curaçao y Angostura, y se cuela en la copa. El champán se añade SIEMPRE al final, muy frío y directo a la copa, vertido por la pared para no matar la burbuja; jamás se agita ni bate el espumoso, porque la agitación libera el CO2 y arruina la efervescencia. La clave es: base agitada y colada, espumoso coronado en suave al cierre.
Tres trucos elevan este trago: (1) usa un coñac VSOP de cuerpo medio para que el frutal naranja del curaçao no quede aplastado; (2) escarcha solo el borde EXTERIOR de la copa, así controlas cuánto azúcar llega al paladar y la bebida queda seca por dentro; (3) enfría el champán a 6-7 °C y la copa también: cuanto más frío el espumoso, más lenta y fina es la burbuja al coronar, y más dura viva en la copa.
El Chicago Cocktail quedó codificado en el clásico "The Savoy Cocktail Book" de Harry Craddock, publicado en 1930 en el Hotel Savoy de Londres, donde aparece como brandy con un golpe de curaçao y otro de Angostura, colado en copa con borde escarchado de azúcar y completado con champán. No tiene vínculo documentado con la ciudad de Chicago: ni su origen ni sus ingredientes son de la Ciudad de los Vientos. En 1922 Robert Vermeire ("Cocktails: How to Mix Them") lo equiparó al "Fancy Brandy Cocktail", emparentándolo con la familia del Brandy Crusta del siglo XIX.