Ramo generoso de menta fresca (golpeado contra la palma para que aromatice), espolvoreado con azúcar glas para efecto escarcha. Opcional: una rodaja de naranja y unas frutas de temporada (fresas o frambuesas).
Construido en el vaso (built) sobre hielo frappé y coronado con espumoso. La clave: el champán va SIEMPRE al final, muy frío y sin agitar, vertido suave sobre el hielo. El espumoso aporta el gas y la efervescencia; cualquier agitación o batido lo desgasifica y arruina el trago. La menta se prensa apenas (sin destrozar) para perfumar, no para amargar.
Golpea (no machaques) el ramo de menta de la guarnición contra la palma de la mano justo antes de colocarlo: revienta los aceites aromáticos y libera una nube de menta en cada sorbo. Y trabaja TODO frío de antemano (copa congelada, champán de nevera, hielo finísimo): el julep vive de la temperatura extrema, y el champán solo conserva su burbuja si nada en el trago está tibio.
El Champagne Julep aparece documentado en el "Harry Johnson's Bartender's Manual" de 1882, una de las biblias de la coctelería clásica estadounidense. La receta original de Johnson era minimalista: champán, menta y azúcar sobre hielo. El julep en sí es mucho más antiguo y a lo largo del siglo XIX se preparó indistintamente con brandy, ron o champán, antes de que el bourbon se volviera el estándar del Mint Julep de Kentucky. La versión moderna más difundida añade una base de cognac coronada con champán, acercándolo a un julep de brandy con burbuja.