Borde escarchado de azúcar (la 'crusta') y una larga espiral de cáscara de limón forrando el interior de la copa.
Batido (shake) en coctelera y doble colado en copa escarchada y enfriada.
El equilibrio está en el borde de azúcar y en el doble colado: la 'crusta' debe ser una costra fina y nítida, no un grumo, para que vaya endulzando progresivamente en lugar de saturar. Y conviene usar limón recién exprimido y un licor de naranja de calidad; con un Brandy de Jerez Gran Reserva (más dulce y amaderado) se puede reducir ligeramente el marrasquino para que la madera del brandy brille por sí sola.
El Brandy Crusta fue creado hacia 1850 por Joseph Santini en el Jewel of the South de Nueva Orleans, y quedó registrado para la posteridad en 1862, cuando el legendario bartender Jerry Thomas lo incluyó en su 'Bar-Tender's Guide: How to Mix Drinks', el primer recetario de coctelería publicado. Es una pieza fundamental de la historia del cóctel: su estructura (destilado + cítrico + licor de naranja + azúcar) lo convierte en el ancestro directo del Sidecar y, por extensión, de la Margarita. Aunque originalmente se hacía con brandy/coñac, el Brandy de Jerez encaja a la perfección por su untuosidad y sus notas a frutos secos y vainilla, que dialogan con el limón y el marrasquino. El borde de azúcar ('crusta') no es mero adorno: suaviza cada sorbo y fue la innovación que dio nombre al trago.