El Fernet es un amaro italiano (licor amargo de hierbas) de la familia de los digestivos, elaborado por maceración y destilación de una compleja mezcla de hierbas, raíces, cortezas, flores y especias

El Fernet es un amaro italiano (licor amargo de hierbas) de la familia de los digestivos, elaborado por maceración y destilación de una compleja mezcla de hierbas, raíces, cortezas, flores y especias sobre una base de alcohol de uva o de grano. Es uno de los amari más intensos y secos: muy amargo, herbáceo, mentolado y poco azucarado en comparación con otros licores de hierbas. Su graduación ronda típicamente los 39-45% vol. (el clásico Fernet-Branca está a 39% vol., y la versión Menta a 28%). El nombre 'fernet' se ha convertido en un nombre genérico de estilo dentro de la categoría de los amari, aunque su origen está ligado a la casa Fratelli Branca de Milán.
El Fernet más célebre, Fernet-Branca, fue creado en Milán en 1845 por Bernardino Branca, fundador de la casa Fratelli Branca. La tradición de la empresa atribuye la receta a la colaboración con una figura llamada Maria Scala (a veces presentada en la narrativa de marca como una farmacéutica sueca, 'Dr. Fernet'), aunque ese personaje carece de respaldo histórico firme y se considera más leyenda comercial que hecho documentado. Originalmente el Fernet-Branca se vendía como remedio medicinal: digestivo, tónico estomacal e incluso como supuesto preventivo contra el cólera y la malaria, lo que le permitió sortear restricciones y prohibiciones (durante la Ley Seca en EE. UU. se siguió importando con etiqueta de producto medicinal). La receta original sigue siendo secreta y la elaboración de la mezcla de hierbas la realiza personalmente, según la empresa, un único maestro herbolario de la familia. A lo largo del siglo XX el Fernet se popularizó enormemente en Argentina, donde se convirtió en bebida nacional de facto mezclado con cola; Branca abrió allí una planta de producción (Tortugas, provincia de Buenos Aires) por el enorme volumen de consumo. Hoy el Fernet vive además un renacimiento global gracias a la coctelería de autor.
Se parte de una base alcohólica (alcohol de uva o de grano de alta pureza). Sobre ella se maceran y/o destilan por separado decenas de botánicos: hierbas, raíces, cortezas, flores y especias provenientes de varios continentes. Entre los componentes citados públicamente por las marcas figuran áloe, ruibarbo, genciana, mirra, manzanilla, cardamomo, azafrán y galanga, junto con notas mentoladas; el conjunto exacto y las proporciones son secreto industrial. Tras la extracción se mezclan los distintos extractos, se añade una pequeña cantidad de azúcar (mucho menos que en otros licores) y caramelo para color, y el producto se somete a un largo envejecimiento en grandes toneles de roble (en torno a un año en el caso clásico) antes del filtrado y embotellado. El resultado es un licor de color marrón oscuro, muy amargo y aromático.
El estilo original: muy amargo, seco, herbáceo y con marcado fondo mentolado/eucaliptado. Ejemplo emblemático: Fernet-Branca a 39% vol.
Versión más dulce, refrescante y con menor graduación (Branca Menta, 28% vol.), dominada por la menta; se suele tomar muy fría o con hielo.
Interpretaciones modernas de destilerías artesanales (sobre todo en EE. UU.) como Fernet-Vallet (México, histórico), Leopold Bros. Fernet o Letherbee Fernet, con perfiles de azafrán, menta o cítricos más marcados.
Marcas producidas o muy consumidas en Argentina (Branca, 1882, Vittone, Capri) pensadas para el ritual del 'fernet con coca'.
El Fernet NO tiene una Denominación de Origen Protegida propia ni una IGP específica que reserve el nombre: 'fernet' es un término de estilo de uso libre dentro de la categoría amplia de los amari/licores de hierbas. La protección legal recae sobre la marca registrada (por ejemplo 'Fernet-Branca' es marca de Fratelli Branca), no sobre la palabra genérica. En la Unión Europea los licores de este tipo se rigen por el Reglamento (UE) 2019/787 sobre bebidas espirituosas, que fija la categoría general de 'licor' (mínimo de azúcar y de alcohol) sin crear una subcategoría exclusiva 'fernet'. En definitiva, cualquier productor puede llamar 'fernet' a su amaro mentolado, pero no puede usar marcas registradas ajenas.
Intensamente amargo y seco, con una entrada herbácea y medicinal que evoluciona hacia notas mentoladas y de eucalipto, con fondos de raíz amarga (genciana, ruibarbo, áloe), regaliz, azafrán, cardamomo y un toque de mirra y caramelo. El dulzor es bajo, el final es largo, refrescante y limpia el paladar. Para el no iniciado resulta áspero al principio; es un sabor que tiende a 'engancharse' con el hábito.
Tradicionalmente como digestivo después de comer, solo, a temperatura ambiente o ligeramente fresco, en pequeñas cantidades. En Italia es clásico el 'caffè corretto al Fernet' (un chorrito en el espresso). En Argentina el ritual nacional es el 'Fernet con coca' (fernet con cola, mucho hielo, típicamente en proporción cercana a 30/70 a gusto). En coctelería de autor se usa como amargo estructural en tragos como el Hanky Panky o el Toronto, y para 'lavar' la copa (rinse). La versión Menta se sirve muy fría o con hielo como refrescante.
Buscar la marca y la versión correcta (clásico vs. menta), comprobar la graduación en la etiqueta (39% vol. el clásico Branca; 28% la Menta) y verificar que sea producto sellado de origen. Para empezar, el Fernet-Branca es la referencia universal y la más disponible. Quien busque perfiles distintos puede explorar amari mentolados artesanales. No requiere botellas 'añejas' ni de coleccionista: es un producto de mezcla consistente lote a lote. Conviene desconfiar de imitaciones que reproducen la grafía de marcas registradas.
Por su alta graduación y su carga de azúcar y botánicos, el Fernet es muy estable: se guarda de pie, en lugar fresco y oscuro, lejos de la luz solar directa y de fuentes de calor. La botella cerrada se conserva indefinidamente sin deteriorarse. Una vez abierta mantiene su perfil durante años; con el tiempo y mucho aire puede perder algo de intensidad aromática, pero no se estropea. No necesita refrigeración, aunque la versión Menta gana servida muy fría.