Zeletin es una subzona vitivinícola enclavada en el corazón de la Moldavia rumana, reconocida por blancos aromáticos y frescos nacidos de variedades autóctonas en un paisaje de colinas suaves y suelos calcáreos
Zeletin se sitúa en el condado de Bacău, en la región histórica de Moldavia, en el noreste de Romania. El territorio se extiende a lo largo del valle del río Zeletin, afluente del Siret, a unos 180 km al noreste de Bucarest y aproximadamente 60 km al oeste de la ciudad de Bacău. Las coordenadas aproximadas se ubican entre 46°10'N y 27°00'E. La zona queda enmarcada por las últimas estribaciones de los Cárpatos Orientales al oeste, que actúan como barrera frente a los vientos fríos del norte y noreste, mientras que la proximidad a la llanura moldava permite una buena circulación de aire y amplitud térmica favorable a la madurez aromática.
Romania aplica el sistema DOC (Denumire de Origine Controlată), equivalente funcional del AOC francés, con subcategorías según momento de vendimia: DOC-CMD (Cules la Maturitate Deplină, madurez plena), DOC-CT (Cules la Trecerea în Supramaturare, sobremadurez) y DOC-CIB (Cules la Înnobilarea Boabelor, podredumbre noble). Zeletin opera bajo el paraguas del DOC Moldova y sus vinos de calidad se amparan en estos niveles. El organismo regulador nacional es el ONVPV (Oficiul Național al Viei și Produselor Vitivinicole).
Las viñas de Zeletin se desarrollan entre los 150 y los 380 metros sobre el nivel del mar, sobre colinas de perfil ondulado con laderas de exposición mayoritariamente sur y sureste que optimizan la captación solar y favorecen el drenaje.
La zona vitivinícola de Zeletin comprende aproximadamente 2.000–3.000 hectáreas dentro del conjunto mayor de la región DOC Moldova, que suma alrededor de 38.000 hectáreas plantadas en todo el noreste rumano.
El clima es continental moderado, con inviernos fríos, veranos cálidos y otoños secos y luminosos que permiten una maduración lenta y prolongada de las uvas blancas. Las precipitaciones anuales oscilan entre 500 y 600 mm, concentradas en primavera y principios de verano, lo que reduce el riesgo de enfermedades fúngicas en la época de maduración. Los suelos predominantes son calcáreos, con horizontes de arcilla y limos aluviales en los fondos de valle y mayor presencia de caliza y marga en las laderas, aportando frescura natural, tensión ácida y notas minerales características. El río Zeletin y sus afluentes generan microclimas de mayor humedad relativa que favorecen la concentración aromática y, en años excepcionales, la aparición de Botrytis cinerea para elaboraciones tardías. El conjunto clima-suelo-altitud produce blancos con acidez viva, perfiles florales marcados y una persistencia mineral que los distingue dentro de la Moldavia rumana.
Vinos frescos y aromáticos de Fetească Albă o Fetească Regală con notas florales, cítricos y acidez limpia.
Elaboraciones de Muscat Ottonel o Riesling con azúcar residual moderado que realza el perfil frutal y floral.
Blancos de sobremadurez con mayor concentración, notas de miel y fruta madura, típicos de añadas cálidas.
La viticultura en la Moldavia rumana es de raigambre antiquísima, con evidencias arqueológicas y textuales que remiten a los dacios y a la posterior presencia romana entre los siglos I y III d.C. en la región de la Dacia. Durante la Edad Media, los principados de Moldavia y Valaquia consolidaron la tradición vitivinícola bajo el amparo de los monasterios ortodoxos, que preservaron variedades autóctonas y técnicas de elaboración. El territorio de Zeletin formó parte de esta herencia agrícola moldava, cultivándose viña de manera continua a través de los siglos. La filoxera llegó a Romania en la segunda mitad del siglo XIX y arrasó los viñedos entre las décadas de 1880 y 1900, obligando a la replantación sobre portainjertos americanos a principios del siglo XX. Durante el período comunista (1947–1989), la viticultura rumana fue colectivizada bajo el control estatal, lo que homogeneizó la producción y limitó la expresión territorial. Tras la caída del régimen en 1989, la privatización y la inversión en tecnología enológica renovaron el sector; Zeletin, como parte de la DOC Moldova, comenzó a reivindicar la identidad de sus varietales autóctonos en el mercado internacional desde los años 2000.