Cuna arqueológica de la viticultura mundial, los Montes Zagros albergan evidencia vinícola de más de 7,000 años; hoy sobrevive una producción marginal y de culto, producida por minorías no musulmanas bajo condi
Cordillera que atraviesa el occidente de Irán en dirección noroeste-sureste, abarcando las provincias de Azerbaiyán Occidental, Kurdistan, Kermanshah, Luristan, Isfahan y Fars. Los viñedos históricos se concentran entre las ciudades de Urmia (junto al lago del mismo nombre), Kermanshah y Shiraz al sur. Coordenadas aproximadas: 30°-38° N, 45°-52° E. La cuenca del río Araxes al norte y el Karún al centro articulan los valles vitícolas. Shiraz, capital de la provincia de Fars y situada en el borde suroriental del Zagros, da nombre a la variedad que posiblemente emigró desde aquí hacia Europa.
Irán no cuenta con un sistema de denominaciones de origen vitícolas formal equivalente al AOC o DOC. La producción legal —mínima— está regulada por excepciones religiosas que permiten a comunidades armenias, sirias, judías y zoroastrianas elaborar vino para uso propio y litúrgico, sin marco de clasificación geográfica oficial.
Los viñedos se sitúan entre 1,400 y 2,800 metros sobre el nivel del mar; el relieve es de serranía plegada con valles angostos y laderas de fuerte pendiente que favorecen el drenaje y la amplitud térmica.
La superficie vitícola comercial activa es inferior a unas pocas decenas de hectáreas; históricamente la región sostuvo miles de hectáreas antes de la Revolución Islámica de 1979. La producción de uva de mesa y pasa sigue siendo significativa en decenas de miles de hectáreas.
Clima continental árido a semiárido de alta montaña: inviernos de intenso frío (−15 °C frecuentes), veranos cortos y cálidos con noches frescas. La altitud extrema genera amplitudes térmicas diarias de 15-20 °C, clave para la acumulación de antocianos y la acidez en la uva. Los suelos son predominantemente calcáreos y pedregosos con influencia de limos aluviales en los fondos de valle; la baja humedad y escasa lluvia (200-400 mm anuales) limitan la presión fungosa y obligan al cultivo en secano. Las brisas de montaña y la alta radiación solar a estas altitudes producen uvas de piel gruesa, tanino pronunciado y color profundo, características que históricamente definieron los vinos persas celebrados en la Antigüedad.
Vinos de producción comunal elaborados por minorías religiosas, de carácter rústico, taninos firmes y fruta oscura concentrada por la altitud.
Producción destinada a liturgias armenias y zoroastrianas, vinificación tradicional sin crianza en barrica.
Los Montes Zagros son considerados por la arqueología moderna como la cuna de la viticultura domesticada. En Hajji Firuz Tepe (provincia de Azerbaiyán Occidental) se hallaron jarras con residuos de vino datados en torno al 5400-5000 a.C., considerada la evidencia más antigua de producción vínica intencional. En la ciudad de Godin Tepe (Luristan), vestigios de 3500-3000 a.C. confirman vinicultura sostenida. Durante el Imperio Aqueménida (550-330 a.C.) el vino persa fue bien documentado: Persépolis recibía raciones de vino en sus archivos administrativos (tablillas de Persépolis). Bajo el Imperio Sasánida (224-651 d.C.) la viticultura floreció ampliamente. La conquista árabe y la progresiva islamización redujeron pero no eliminaron el cultivo, preservado por comunidades armenias, nestorianas y zoroastrianas a lo largo de los siglos. La Revolución Islámica de 1979 prohibió formalmente la producción y comercialización de alcohol para musulmanes, reduciendo la viticultura comercial a un residuo mínimo y legal únicamente dentro de comunidades reconocidas como minorías religiosas.