Cuna histórica de la viticultura japonesa y hogar de la uva Koshu, variedad autóctona de milenaria presencia en el país, Yamanashi produce vinos blancos de delicada fineza que han conquistado reconocimiento int
Yamanashi se encuentra en la isla de Honshu, en la región de Chūbu, al oeste de Tokio, de la que dista aproximadamente 90 km. La zona vitivinícola se concentra en la Cuenca de Kōfu (Kōfu Bonchi), rodeada por los Alpes Japoneses del sur, el monte Fuji al sureste y las montañas Yatsugatake al norte. El río Fuefuki y sus afluentes atraviesan el valle. Las coordenadas aproximadas son 35°40'N, 138°35'E. Las ciudades de referencia son Kōfu (capital prefectural) y Katsunuma, este último el núcleo histórico de la industria del vino japonesa.
GI Yamanashi (Indicación Geográfica oficial de Japón, otorgada en 2013 por el National Tax Agency, la primera GI vitivinícola del país). Existen además GI Koshu y GI Muscat Bailey A como indicaciones de variedad protegida dentro del marco regulatorio japonés.
350–700 metros sobre el nivel del mar. El relieve es de cuenca sedimentaria rodeada de cordilleras que superan los 2 000 m, lo que genera marcadas diferencias térmicas entre el día y la noche durante la maduración.
Aproximadamente 500 hectáreas de viñedo en producción, concentradas principalmente en los municipios de Kai, Kōfu y Yamanashi (Katsunuma). Yamanashi representa cerca del 30 % de la superficie vitivinícola total de Japón.
El clima es continental de montaña con influencia templada: veranos cálidos y húmedos (precipitaciones de julio a septiembre que exigen canopias elevadas y manejo estricto de enfermedades fúngicas), otoños secos y luminosos favorables a la maduración, e inviernos fríos que garantizan el reposo vegetativo. Los suelos de la cuenca son de origen aluvial y volcánico: mezcla de gravas, arcillas limosas y arenas derivadas de las erupciones del Fuji y de los ríos de montaña. El drenaje es moderado a bueno en los sectores con mayor proporción de grava. La combinación de luz solar intensa, amplitud térmica diurna de 10–14 °C en vendimia y suelos bien drenados permite que la Koshu exprese aromas delicados de cítricos, melocotón blanco y flores, con acidez fresca y perfil mineral que la distingue de otras variedades asiáticas.
Vino blanco elaborado sobre lías finas para ganar textura y complejidad aromática, con notas cítricas y minerales características.
Versión ligeramente espumante de la Koshu, de frescura vibrante y baja graduación alcohólica.
Fermentación o crianza parcial en roble que aporta volumen y suavidad sin dominar la fruta delicada de la variedad.
Elaboración con contacto de hollejos que extrae polifenoles y produce vinos ambarinos de mayor estructura tánica.
La viticultura en Yamanashi se remonta al siglo VIII d.C., cuando el budismo facilitó la introducción de la vid desde Asia Central a través de la Ruta de la Seda. La leyenda sitúa el descubrimiento de la uva Koshu en el año 718 en el templo de Daizen-ji, en Katsunuma, donde un monje habría encontrado el fruto y comenzado su cultivo. Durante el período Edo (1603–1868) la región ya era reconocida como productora de uva de mesa. La viticultura moderna arranca en 1875, cuando el gobierno Meiji envió a dos jóvenes, Ryuken Tsuchiya y Masanari Takano, a estudiar vinificación en Burdeos; a su regreso fundaron la bodega Dainippon Yamanashi Budoshu Kaisha, precursora de la industria actual. La filoxera afectó los viñedos a comienzos del siglo XX, pero la región se recuperó gracias al portainjerto y a la resiliencia de la Koshu. En 2010 la variedad Koshu fue reconocida por la OIV como variedad vinera europea (Vitis vinifera), lo que abrió las puertas a su exportación al mercado de la Unión Europea. En 2013 Yamanashi obtuvo la primera Indicación Geográfica vitivinícola de Japón.