Württemberg es la región vinícola más importante de Alemania para el vino tinto, donde el Trollinger reina como uva insignia en los valles del río Neckar. Su producción, mayoritariamente consumida en la propia
Situada en el suroeste de Alemania, en el estado federado de Baden-Württemberg, la región se extiende principalmente a lo largo del río Neckar y sus afluentes —Rems, Enz, Kocher y Jagst— entre las ciudades de Stuttgart al norte y Heilbronn más al sur. Las coordenadas aproximadas oscilan entre los 48° 45' y 49° 15' N y los 9° 00' y 9° 45' E. Stuttgart, capital del estado, actúa como centro neurálgico de la región y alberga viñedos dentro de sus propios límites municipales. La proximidad a la Selva Negra al oeste y la meseta de la Suabia al este condiciona la topografía y el clima de la zona.
Qualitätswein bestimmter Anbaugebiete (QbA) y Prädikatswein (Kabinett, Spätlese, Auslese, Beerenauslese, Trockenbeerenauslese, Eiswein) conforme a la Ley Alemana del Vino. Desde la reforma de 2021, el sistema VDP (Verband Deutscher Prädikatsweingüter) articula la jerarquía Gutswein, Ortswein, Erste Lage y Grosse Lage para los productores asociados. Los Einzellagen (viñedos individuales) más reconocidos incluyen el Untertürkheimer Gips y el Cannstatter Zuckerle.
180 a 450 metros sobre el nivel del mar. Los viñedos se emplazan en laderas inclinadas y terrazas fluviales que garantizan exposición solar suficiente para la maduración en un clima continental.
Aproximadamente 11 400 hectáreas de viñedo, lo que convierte a Württemberg en la cuarta región vinícola de Alemania por superficie plantada.
El clima es continental moderado, con veranos cálidos y secos e inviernos fríos. El río Neckar y sus afluentes actúan como reguladores térmicos, almacenando calor durante el día y devolviéndolo por la noche, lo que alarga la maduración y favorece la complejidad aromática. Los suelos son extraordinariamente variados: margas de keuper (arcilla triásica roja y arenisca) dominan el corazón de la región y aportan estructura y notas especiadas a los tintos; en zonas más al norte aparecen calizas muschelkalk que dan frescura y mineralidad; localmente se encuentran también esquistos, loess y depósitos aluviales. Esta diversidad edáfica, combinada con pendientes bien orientadas al sur y suroeste, permite cultivar tanto variedades tempranas como Trollinger, como otras de ciclo largo como Lemberger y Spätburgunder con resultados de alta calidad.
Tinto ligero, frutal y de color rubí claro, de consumo joven y maridaje cotidiano, emblema cultural de la gastronomía suaba.
Tinto de cuerpo medio a pleno, con taninos firmes, notas de ciruela, especias y capacidad de guarda de varios años.
Pinot Noir elegante con influencia de suelos de keuper, que en las mejores parcelas alcanza complejidad y fineza comparables a Borgoña.
Vino rosado regional elaborado con mezcla de uvas tintas y blancas, protegido por denominación geográfica específica de Württemberg.
Blanco mineral y vibrante, producido en parcelas de caliza y muschelkalk, con acidez fresca y notas cítricas.
La viticultura en Württemberg se remonta a la época romana, cuando las legiones establecidas en la frontera del Rin y el Danubio introdujeron la vid en el siglo I d.C. Durante la Alta Edad Media, los monasterios benedictinos y cistercienses —especialmente el monasterio de Maulbronn, declarado Patrimonio de la Humanidad— impulsaron decisivamente el cultivo y la mejora vitícola entre los siglos XI y XIII. En el siglo XIV la región ya abastecía de vino a la corte de los duques de Württemberg. El Trollinger, introducido probablemente desde el Tirol del Sur (su nombre deriva de 'Tirolinger'), se consolidó como variedad dominante en el siglo XVIII por su adaptación al clima y su rendimiento generoso. La filoxera devastó los viñedos en la segunda mitad del siglo XIX, obligando a la replantación sobre portainjertos americanos. En el siglo XX las cooperativas, particularmente la Württembergische Weingärtner-Zentralgenossenschaft (WZG) fundada en 1919, pasaron a controlar gran parte de la producción. Desde los años 1990 una nueva generación de productores independientes ha apostado por rendimientos bajos y vinificación en barrica, elevando la imagen internacional de la región.