La cuenca del río Morava Occidental alberga la región de Župa, considerada el corazón vitivinícola de Serbia y cuna del Prokupac, la uva tinta autóctona más emblemática del país. Un territorio de tradición mile
West Morava se extiende por el centro-sur de Serbia, siguiendo el valle del río Zapadna Morava (Morava Occidental) y sus afluentes, entre las ciudades de Kruševac y Aleksandrovac, a aproximadamente 200 km al sur de Belgrado. La subregión de Župa, centrada en Aleksandrovac, constituye el núcleo productivo más reconocido. El terreno está enmarcado por las estribaciones de los montes Jastrebac al norte y Kopaonik al sur, en el Distrito de Rasina, a coordenadas aproximadas 43°25'N, 21°00'E. Kruševac actúa como ciudad de referencia histórica y económica de la zona.
Serbia aplica un sistema nacional de Indicaciones Geográficas bajo la Ley del Vino de 2009 (modificada en línea con la normativa europea de la UE). West Morava figura como región vitivinícola reconocida con Oznaka Geografskog Porekla (Indicación de Origen Geográfico), subdividida en zonas como Župa (Aleksandrovačka Župa), que cuenta con denominación propia. El organismo rector es el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Gestión del Agua de Serbia junto con el Instituto de Viticultura y Enología de Belgrado.
Las viñas se sitúan entre 200 y 500 metros sobre el nivel del mar, en laderas de exposición sur y sureste que optimizan la captación solar. El relieve ondulado de colinas protege los viñedos de los vientos fríos del norte y canaliza el drenaje de los suelos.
La subregión de Aleksandrovačka Župa abarca aproximadamente 3.000 hectáreas de viñedo registrado, siendo una de las zonas de mayor concentración vitícola de Serbia. La región más amplia de West Morava suma en torno a 5.000-6.000 hectáreas incluyendo pequeños propietarios y cooperativas históricas.
El clima es continental moderado, con veranos cálidos y secos (temperaturas medias en julio de 21-23 °C) e inviernos fríos que imponen un período de reposo vegetativo definido. La precipitación anual oscila entre 600 y 750 mm, concentrada en primavera y otoño. Los valles del Morava y del Rasina canalizan corrientes de aire que moderan el calor estival y reducen el riesgo de heladas tardías. Los suelos predominantes son arcillo-calcáreos de mediana profundidad con buena retención hídrica, complementados por franjas de suelos más arenosos en las terrazas fluviales. Esta combinación confiere a los tintos de Prokupac su característica acidez viva, color granate de media intensidad, y notas florales y de frutos rojos silvestres que distinguen a la zona de otras regiones serbias.
Vino tinto de cuerpo medio, acidez marcada, taninos suaves y aromas de cereza silvestre, violeta y especias, estilo fresco y de consumo relativamente temprano.
Blanco seco o semidulce de perfil intensamente aromático, con notas de rosa, melocotón y especias orientales, reflejo local del Muscat Blanc.
Rosado pálido de gran tradición local, ligero y frutal, típico de la gastronomía cotidiana serbia.
Ensamblajes de Cabernet Sauvignon y Merlot con Prokupac, buscando estructura y mayor potencial de guarda.
La viticultura en el valle del Morava Occidental posee raíces documentadas al menos desde la época romana, cuando la provincia de Moesia Superior integraba estas tierras en la red de abastecimiento de vino del Imperio. Durante la Edad Media, los monasterios ortodoxos serbios —especialmente los vinculados al Estado de Rascia cuya capital fue Kruševac— fueron custodios fundamentales del cultivo de la vid y la elaboración del vino, empleado tanto en liturgia como en comercio. La dominación otomana (siglos XV-XIX) limitó pero no extinguió la viticultura, que persistió a escala doméstica y monástica. Tras la independencia serbia en el siglo XIX, la región de Župa comenzó su reconocimiento como zona productora de calidad, interrumpido severamente por la filoxera a finales del siglo XIX, que obligó a la replantación sobre portainjertos americanos. Durante la era yugoslava, la producción quedó centralizada en grandes cooperativas como Rubin, que industrializaron el sector. Desde los años 2000, una nueva generación de viticultores trabaja en la revalorización del Prokupac y de las variedades autóctonas, apoyados por investigación ampelográfica del Instituto de Viticultura de Belgrado.