Enclavada al pie del monte Aragats, Voskevaz representa uno de los territorios vitivinícolas más antiguos y elevados del mundo, donde variedades autóctonas armenias sobreviven en suelos volcánicos a más de 1,40
Voskevaz se localiza en la provincia de Aragatsotn, al noroeste de Ereván, aproximadamente a 45 km de la capital armenia. La zona se sitúa en las estribaciones sureste del monte Aragats (4,090 msnm, el pico más alto de Armenia), en torno a las coordenadas 40°18' N, 44°20' E. El río Kasagh discurre por la región, aportando humedad relativa a un territorio de marcado relieve volcánico. La ciudad de Aparan sirve como referencia urbana más próxima, mientras que Ereván y el valle del Ararat quedan al sur. La zona limita al norte con las laderas medias del Aragats y al este con la llanura del Ararat.
Armenia cuenta con un sistema de Indicación Geográfica Protegida (IGP) y Denominación de Origen Protegida (DOP) alineado con los estándares de la Unión Europea, adoptado formalmente tras acuerdos de asociación con la UE (DCFTA, 2017). Voskevaz opera dentro del marco regulatorio armenio sin una denominación de origen individual propia; la producción se ampara bajo la denominación regional de Aragatsotn y, a nivel nacional, bajo las normas del Ministerio de Economía de Armenia y el sistema armenio de DOP/IGP.
Entre 1,300 y 1,700 metros sobre el nivel del mar. El relieve es de meseta volcánica disecada con pendientes moderadas orientadas hacia el sur y el sureste, lo que maximiza la exposición solar en latitudes continentales elevadas.
La zona vitivinícola de Aragatsotn, que incluye Voskevaz, abarca aproximadamente 2,000–3,000 hectáreas de viñedo potencial, aunque la superficie cultivada activamente es considerablemente menor. El viñedo de la bodega Voskevaz ronda las varias decenas de hectáreas bajo gestión directa.
El clima es continental de alta montaña: inviernos rigurosos con temperaturas que descienden por debajo de –20 °C, veranos cortos y cálidos con temperaturas diurnas superiores a 30 °C y noches frescas que preservan la acidez. La amplitud térmica diaria supera frecuentemente los 15–20 °C durante la maduración, factor determinante para la complejidad aromática. Los suelos son de origen volcánico, predominantemente basálticos y de toba volcánica, con buena permeabilidad y bajo contenido orgánico, lo que fuerza a la vid a profundizar en busca de humedad y minerales. La escasa pluviometría anual (300–400 mm) obliga al secano estricto. La irradiación solar intensa a esta altitud favorece la acumulación de antocianinas en uvas tintas y de compuestos aromáticos terpénicos en las blancas. El resultado son vinos de acidez vibrante, cuerpo medio-alto, taninos firmes en tintos y frescura mineral característica.
Vino tinto seco de cuerpo medio, taninos elegantes, acidez viva y notas de fruta roja oscura con matices especiados y terrosos propios del suelo volcánico.
Vino blanco seco aromático, con carácter floral y frutal de hueso, sostenido por una acidez refrescante propia de las altitudes elevadas.
La uva Kangun se destina también a la producción de aguardientes de uva bajo la tradición del coñac armenio, protegida como Indicación Geográfica.
Armenia es considerada una de las cunas más antiguas de la viticultura mundial: excavaciones en la cueva de Areni-1 (provincia de Vayots Dzor) han revelado una instalación vinícola datada en torno al 4100 a.C., una de las más antiguas documentadas. La región del Aragats y el valle del Ararat formaron parte de los reinos de Urartu y la Armenia antigua, donde el vino era central en la cultura y el ritual. Durante siglos de dominación persa, helenística, romana, árabe, mongola y otomana, la viticultura armenia sobrevivió en gran medida gracias a las comunidades monásticas apostólicas armenias. La época soviética (1920–1991) transformó la viticultura en producción industrial orientada al brandy (cognac armenio), con marcas como Ararat dominando los mercados de la URSS. Tras la independencia de 1991, el sector atravesó una crisis profunda. Desde la década de 2000, una nueva generación de bodegas, entre ellas Voskevaz, inició la recuperación y puesta en valor de variedades autóctonas y terroirs de altitud, reposicionando a Armenia en el mapa vitivinícola internacional.