Querétaro es el corazón de la viticultura de altura en México y la principal región productora de vinos espumosos del país, donde la altitud extrema y las noches frías dan elegancia y acidez a sus cuvées. Su tr
Localizada en el centro-norte de México, en el estado de Querétaro, a aproximadamente 20°50′ N y 99°55′ O. La zona vitivinícola se concentra principalmente en el municipio de Ezequiel Montes y el valle de Tequisquiapan, en el semidesierto del Semidesierto Queretano. Se ubica a unos 220 km al noreste de Ciudad de México. La región está enmarcada por la Sierra Gorda al norte y la cuenca del río San Juan al oriente, con ciudades de referencia como Querétaro capital, San Juan del Río y Tequisquiapan.
Denominación de Origen Querétaro (DO Querétaro), reconocida oficialmente por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI); es una de las cinco Denominaciones de Origen vitivinícolas existentes en México.
Entre 1,800 y 2,200 metros sobre el nivel del mar, sobre mesetas y lomeríos del Altiplano Central Mexicano.
Aproximadamente 300 a 500 hectáreas de viñedo bajo cultivo activo en la denominación, con capacidad de expansión en el semidesierto queretano.
El clima es semiárido de altura con marcada influencia continental: veranos cálidos con lluvias concentradas (régimen monzónico de junio a septiembre) e inviernos secos y fríos. La amplitud térmica diaria puede superar los 20 °C, lo que preserva la acidez natural y los aromas varietales. Los suelos son predominantemente arcillo-calcáreos con presencia de caliche, minerales volcánicos y buena permeabilidad. La altitud retrasa la maduración y aporta frescura estructural, rasgo que distingue a los espumosos queretanos de los elaborados en regiones costeras o tropicales. La baja humedad relativa reduce la presión de hongos y favorece la viticultura con menor intervención química.
Vino de segunda fermentación en botella, con autólisis marcada, burbuja fina y acidez vivaz; es el estilo emblemático y orgullo de la región.
Frescos y aromáticos, elaborados principalmente con Chenin Blanc y Chardonnay, con acidez alta y perfil floral-cítrico.
Tintos de cuerpo medio con taninos suaves, elaborados con Merlot, Cabernet Sauvignon o Tempranillo, con notas de fruta roja y especias.
Espumosos de sangría pálida con aromas de fresa y frambuesa, elaborados a partir de variedades tintas por método tradicional.
La viticultura en Querétaro tiene raíces coloniales: los franciscanos y agustinos plantaron vides en el siglo XVI para la producción de vino de misa en los conventos del Bajío. Sin embargo, como en el resto de Nueva España, la Corona española prohibió la expansión del viñedo en 1595 para proteger los intereses vinícolas de la metrópoli, lo que frenó el desarrollo vitivinícola por siglos. La era moderna comienza en 1976 cuando la empresa Freixenet, la gran cava catalana, estableció en Ezequiel Montes su filial Cavas de Freixenet (hoy Finca Sala Vivé by Freixenet), reconociendo en el altiplano queretano condiciones óptimas para el método champenoise. Este hito detonó el crecimiento de la región: en las décadas de 1990 y 2000 surgieron bodegas como La Redonda y Viñedos La Puerta, consolidando a Querétaro como la principal zona espumosera de México. En 2013 se formalizó la Denominación de Origen Querétaro, instrumento legal que regula producción, variedades y zona geográfica, diferenciando al vino queretano en el mercado nacional e internacional.