La región más meridional y cálida de Moldavia, bautizada con el nombre del antiguo muro de tierra romano que la atraviesa, produce tintos de cuerpo generoso donde Fetească Neagră y Cabernet Sauvignon alcanzan u
Situada en el extremo sur de la República de Moldavia, la región se extiende entre los distritos de Cahul, Cantemir, Leova y Hîncești, bordeando el río Prut que marca la frontera con Rumania al oeste y aproximándose al Danubio al sur. Las coordenadas oscilan en torno a los 45°30'–46°30' N y 28°00'–29°00' E. Las ciudades de referencia son Cahul al sur y Hîncești al norte; Chișinău queda a unos 100 km al noreste. El muro romano de Trajano —un terraplén del siglo II d. C.— cruza el territorio y da nombre a la denominación.
DOC (Denumire de Origine Controlată), equivalente moldavo al sistema europeo de DOP/PDO. La región Valul lui Traian es una de las tres grandes zonas vitivinícolas reconocidas oficialmente por el ONVV (Oficiul Național al Viei și Vinului din Moldova) junto con Codru y Ștefan Vodă.
Entre 80 y 250 metros sobre el nivel del mar; relieve de colinas suaves y llanuras onduladas con exposiciones predominantemente sur y sureste.
Aproximadamente 20 000–25 000 hectáreas de viñedo registradas en la zona, lo que la convierte en la región de mayor extensión vitícola del país.
Clima continental moderado con marcada influencia de masas de aire cálido provenientes del mar Negro, situado a menos de 200 km al sureste. Los veranos son largos, secos y calurosos —temperaturas medias de julio superiores a 22 °C— con otoños prolongados que favorecen la concentración de azúcares. Las precipitaciones anuales son bajas, de 450 a 550 mm, lo que impone a menudo riego en parcelas más pobres. Los suelos dominantes son chernozem (tierra negra) profundo y fértil en las llanuras, alternando con francos arcillo-limosos y, en las laderas mejor drenadas, con carbonatos y trazas de caliza. Esta combinación de calor acumulado, suelos de retención moderada y noches relativamente frescas en septiembre-octubre permite tintos de alta graduación alcohólica natural, taninos maduros y aromas de fruta negra madura con notas especiadas.
Cabernet Sauvignon y Merlot con crianza en roble, de cuerpo pleno, taninos pulidos y potencial de envejecimiento de cinco a diez años.
Fetească Neagră y Rară Neagră vinificadas solas o en blend, con perfil especiado, ciruela madura y acidez contenida, cada vez más buscados en el mercado de exportación.
Saperavi o blends de variedades internacionales, frescos y de fruta exuberante, destinados al mercado doméstico y a la exportación a granel.
La viticultura en el sur de Moldavia es milenaria: los tracios y luego los colonos griegos del mar Negro cultivaban la vid en estas estepas antes de la era cristiana. El propio muro de Trajano —construido por el Imperio Romano en el siglo II d. C. como defensa del limes danubianum— atestigua la presencia romana en la región, pueblo que extendió el cultivo vitícola de forma sistemática. Durante la Edad Media, los monasterios ortodoxos preservaron la tradición; los príncipes de Moldavia, como Ștefan cel Mare (siglo XV), otorgaron tierras y privilegios a viticultores. Bajo el Imperio Ruso, a partir de 1812, la región amplió considerablemente sus plantaciones para abastecer la demanda imperial. La filoxera devastó los viñedos a finales del siglo XIX, pero la reconstrucción soviética del siglo XX —con la creación de grandes kombinaty estatales— volvió a convertir a Moldavia en uno de los mayores productores de vino de la URSS. Tras la independencia en 1991 y especialmente desde los años 2000, bodegas privadas han modernizado la vinificación rescatando variedades autóctonas como Fetească Neagră.