Valle de Parras, en Coahuila, es la cuna de la viticultura en el continente americano: alberga la bodega más antigua del hemisferio occidental, Casa Madero, fundada en 1597. Sus vinos tintos de gran altitud com
Situado en el estado de Coahuila, en el norte de México, el Valle de Parras se encuentra a aproximadamente 25° N de latitud, a unos 220 km al suroeste de Saltillo y 350 km al este de Torreón. El valle está enclavado en la Sierra Madre Oriental, rodeado de montañas desérticas que lo aíslan de los vientos más extremos. La ciudad de Parras de la Fuente es su núcleo vitivinícola. No existe influencia marítima directa; el entorno es árido-semiárido de interior, con el río San Pedro como fuente histórica de riego y los manantiales locales —las 'parras' de agua— que dieron nombre al lugar.
Denominación de Origen (DO) Valle de Parras, reconocida por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) de México. El sistema mexicano de Denominaciones de Origen está regulado por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Entre 1,500 y 1,800 metros sobre el nivel del mar. El relieve es de valle semi-cerrado rodeado por sierras desérticas, lo que modera temperaturas y favorece la madurez lenta de la uva.
Aproximadamente 300 a 500 hectáreas de viñedo en producción, concentradas principalmente en los alrededores de Parras de la Fuente.
El clima es árido continental de altura, con veranos cálidos (máximas de 35 °C) e inviernos fríos con heladas ocasionales. La altitud de 1,500-1,800 m garantiza amplias oscilaciones térmicas diurnas de hasta 20 °C, que preservan la acidez y alargan el período de maduración. La irradiación solar es intensa durante el día. Los suelos son calcáreos y arcillo-calcáreos con presencia de caliche (horizonte endurecido de carbonato de calcio), bien drenados y de escasa fertilidad, lo que limita el vigor de la vid y concentra los mostos. La aridez exige riego controlado por goteo o por los históricos manantiales. Estas condiciones producen tintos de color profundo, taninos maduros pero presentes, con notas de fruta madura, especias y, en las mejores añadas, capacidad de guarda notable.
Vinos estructurados con crianza en roble, de perfil bordeaux o con influencia española, con capacidad de envejecimiento.
Ensamblajes de variedades internacionales con crianza moderada, expresivos en fruta y especias del terroir desértico.
Selecciones de añadas excepcionales con mayor tiempo de barrica y botella, producidos por Casa Madero.
La historia vitivinícola de Valle de Parras es la más larga del continente americano. En 1593 Lorenzo García recibió una merced de tierras y plantó los primeros viñedos documentados; en 1597 se fundó formalmente lo que hoy es Casa Madero —originalmente Hacienda San Lorenzo— convirtiéndose en la bodega en operación continua más antigua del hemisferio occidental. Durante la época colonial la producción fue tan exitosa que la Corona española, para proteger los vinos peninsulares, ordenó en 1699 la destrucción de viñedos en varias regiones novohispanas, aunque Parras logró mantener cierta actividad. En el siglo XIX el viñedo se recuperó y diversificó. A finales del siglo XX, con la modernización de Casa Madero bajo la familia Milmo y posteriormente con inversiones en tecnología enológica, el valle experimentó un renacimiento cualitativo. Hoy es referente obligado del vino mexicano de calidad y punto de partida para comprender la historia vitivinícola de América.