La Comunitat Valenciana es una de las regiones vitivinícolas más diversas de España, donde el Mediterráneo templa viñedos de altitud que producen tanto tintos potentes como blancos aromáticos y mistelas de sigl
Situada en el este de la Península Ibérica, la Comunitat Valenciana limita al norte con Cataluña y Aragón, al oeste con Castilla-La Mancha y Murcia, y al este con el Mar Mediterráneo. Comprende las provincias de Castellón, Valencia y Alicante. Las coordenadas aproximadas van de 37°N a 40°N y de 0° a 1°O. Ciudades de referencia: Valencia (capital), Alicante, Castellón de la Plana, Requena, Utiel y Benissa. El río Turia cruza la provincia de Valencia y el río Júcar delimita zonas vitivinícolas clave en el interior.
Denominación de Origen (DO) regulada por el Ministerio de Agricultura de España. La región cuenta con cuatro DO: DO Utiel-Requena, DO Valencia, DO Alicante y DO Cava (para espumosos elaborados en municipios autorizados). La DO Alicante posee además la subcategoría 'Fondillón', vino generoso histórico con normativa propia dentro de la denominación.
Los viñedos varían entre 0 y 1,100 metros sobre el nivel del mar. La DO Utiel-Requena se asienta en una meseta interior a 700–900 m; la DO Valencia combina zonas costeras bajas con subzonas interiores de hasta 900 m; la DO Alicante incluye parcelas en la Marina Alta a más de 400 m y viñedos casi a nivel del mar en el Vinalopó.
Aproximadamente 64,000 hectáreas de viñedo en total en la Comunitat Valenciana, distribuidas entre las cuatro denominaciones. DO Utiel-Requena concentra cerca de 35,000 ha; DO Valencia unas 15,000 ha; DO Alicante alrededor de 14,000 ha.
El clima predominante es mediterráneo, con veranos cálidos y secos e inviernos suaves, aunque el interior (Utiel-Requena) presenta carácter marcadamente continental con heladas invernales y amplitud térmica diurna elevada que favorece la acidez y la expresión aromática. Los suelos en Utiel-Requena son franco-arcillosos y calcáreos de color rojizo; en la Marina Alta (Alicante) predominan las pizarras y la caliza blanca, ideales para la Moscatel de Alejandría; en el Vinalopó los suelos son calizos y pobres. El Mediterráneo modera temperaturas en zonas costeras, mientras las sierras Ibéricas actúan de barrera térmica en el interior. Esta combinación de influencias produce tintos concentrados de Bobal en altura, blancos perfumados de Moscatel en zonas cálidas y vinos generosos oxidativos como el Fondillón en Alicante.
Tintos de cuerpo medio a pleno con taninos firmes, color intenso y notas de fruta roja y regaliz, elaborados con la uva autóctona Bobal.
Tintos potentes y carnosos con alta graduación alcohólica, fruta negra madura y especias mediterráneas.
Vino generoso oxidativo, envejecido mínimo 10 años en roble, elaborado con Monastrell sobremadurada, único en el mundo.
Vino dulce natural aromático, ligero en alcohol, elaborado con Moscatel de Alejandría, ampliamente exportado.
Rosados frescos y vibrantes con gran acidez y color frambuesa obtenidos por sangrado de la uva Bobal.
La viticultura en la actual Comunitat Valenciana se remonta a los fenicios y griegos que introdujeron la vid en el litoral mediterráneo hacia el siglo VIII a.C. Los romanos expandieron y sistematizaron el cultivo; el puerto de Valentia fue un importante punto de exportación vinícola al Imperio. Durante la dominación árabe (siglos VIII–XIII) la producción decayó aunque no desapareció del todo. Tras la Reconquista cristiana en el siglo XIII, los monasterios cistercienses y dominicos relanzaron los viñedos, especialmente en el interior. El Fondillón alicantino gozó de enorme prestigio en las cortes europeas durante los siglos XVI y XVII; se documenta su consumo en la corte del rey Felipe II. La filoxera devastó los viñedos valencianos en la última década del siglo XIX, obligando a la replantación con portainjertos americanos. La DO Valencia fue reconocida en 1932, siendo una de las primeras denominaciones formales de España; la DO Utiel-Requena obtuvo su reconocimiento en 1957 y la DO Alicante en 1966. En las décadas de 1990 y 2000 surgió una nueva generación de bodegas que apostó por la viticultura de altitud y la recuperación de cepas viejas de Bobal y Monastrell.