Extendido entre las colinas suaves del sureste de Toscana, Val di Chiana es un territorio de antigua vocación agrícola que ha redescubierto su potencial vitícola con denominaciones modernas y una apuesta sorpre
Val di Chiana (Valle del Chiana) se localiza en el sureste de Toscana, principalmente en la provincia de Arezzo, aunque toca el límite con Umbría. El valle es recorrido de norte a sur por el río Chiana (antiguo Clanis romano), afluente del Arno y del Tevere. Las ciudades de referencia son Arezzo al norte, Cortona al este sobre las laderas collinares, y Chiusi al sur. Coordenadas aproximadas: 43°16′N, 11°58′E. El valle, uno de los más amplios de Toscana, desciende suavemente desde las colinas senesas y aretinas hacia la cuenca lacustre bonificada en el siglo XVIII. Cortona domina visualmente la zona desde una posición elevada sobre el flanco oriental del valle.
DOC (Denominazione di Origine Controllata): Cortona DOC (decreto 1999) y Valdichiana Toscana DOC (activa desde 2011, que sustituyó a la anterior Bianco Vergine Valdichiana DOC). Sistema italiano de clasificación: DOC bajo el Ministerio delle Politiche Agricole.
El fondo de valle se sitúa entre 250 y 350 m s. n. m.; las viñas de Cortona ascienden en laderas entre 200 y 600 m s. n. m., con las parcelas más frescas y estructuradas por encima de los 400 m.
La Cortona DOC abarca aproximadamente 700 ha delimitadas; la Valdichiana Toscana DOC cubre una superficie mayor dentro del valle compartido con Umbría, con producción total estimada en torno a 1.500 ha vitícolas combinadas.
El clima es continental con marcada influencia mediterránea atenuada: veranos cálidos y secos, inviernos fríos, con excursión térmica diurna significativa en otoño que favorece la preservación de acidez y aromas. Los suelos en el fondo del valle son arcillo-limosos de origen lacustre, mientras que las laderas de Cortona presentan suelos galestro (esquisto calcáreo friable), arcillas rojas y conglomerados, similares a los del Chianti Classico pero con mayor contenido en hierro. Esta diversidad edáfica explica la aptitud para el Syrah de maduración lenta en altura y para el Sangiovese en las zonas medias. La exposición sur y suroeste de las laderas de Cortona maximiza la acumulación de calor, produciendo tintos de cuerpo generoso y especiados.
Tinto de cuerpo medio a pleno, especiado (pimienta negra, aceitunas curadas), tánico y con potencial de guarda, considerado el estilo emblema de la denominación.
Tinto de perfil clásico toscano: cereza, cuero y hierbas secas, con acidez viva y taninos firmes.
Blanco seco fresco, principalmente Grechetto y Trebbiano, de carácter ligero y perfil floral-cítrico para consumo joven.
Tinto de mezcla dominada por Sangiovese, accesible y frutal, con acabado suave.
El Valle del Chiana fue zona vitícola desde la época etrusca; los romanos lo denominaron Clanis y Plinio el Viejo ya citaba la fertilidad agrícola de esta cuenca. Durante la Edad Media, el valle sufrió un progresivo encharcamiento que lo convirtió en zona pantanosa e insalubre, limitando la actividad vitícola durante siglos. La gran obra de bonificación hidráulica ordenada por los Médici y continuada por los Lorena entre los siglos XVI y XVIII —con la inversión del curso del río— transformó el territorio en tierras cultivables. Cortona, ciudad etrusca fundada siglos antes de Roma, mantuvo una tradición vitivinícola local de bajo perfil durante el Renacimiento y el período granducal. El reconocimiento oficial llegó tarde: la Bianco Vergine Valdichiana DOC se estableció en 1972 para los blancos del valle; la Cortona DOC fue creada en 1999, impulsada en gran medida por el éxito del Syrah plantado experimentalmente en los años ochenta y noventa por productores como Tenimenti Luigi d'Alessandro. En los 2000 la zona ganó notoriedad internacional cuando críticos como Robert Parker destacaron los Syrah de Cortona como rivales serios del Ródano norte.