Tolna es una de las 22 regiones vinícolas oficiales de Hungría, situada en la Transdanubia meridional a lo largo del Danubio; produce tintos de carácter continental con buena estructura tánica y blancos frescos
La región vitivinícola de Tolna (Tolnai borvidék) se extiende por el condado homónimo en el centro-sur de Hungría, entre las ciudades de Szekszárd al sur y Paks al norte, bordeada al este por el río Danubio. Sus coordenadas aproximadas oscilan entre 46°20' y 46°50' N y 18°30' y 18°50' E. El relieve lo conforman las colinas de Transdanubia que descienden suavemente hacia la llanura aluvial del Danubio, con laderas orientadas al sureste que maximizan la exposición solar. La ciudad de referencia más cercana es Szekszárd, aunque esta última pertenece a su propia denominación independiente.
Borvidék (región vinícola oficial húngara) regulada por la Hegyközségek Nemzeti Tanácsa (HNT); dentro del marco legal del sistema húngaro de Oltalom alatt álló Eredetmegjelölés (OEM/DOC) y Oltalom alatt álló Földrajzi Jelzés (OFJ/IGP).
80–250 metros sobre el nivel del mar; relieve de colinas suaves con laderas expuestas al sureste.
Aproximadamente 1.800–2.000 hectáreas de viñedo registrado, siendo una de las regiones medianas de Hungría en extensión.
El clima es continental húmedo con veranos cálidos y secos e inviernos fríos, influenciado por la masa térmica del Danubio que modera las heladas tardías de primavera. La temperatura media anual ronda los 10–11 °C, con una insolación generosa que favorece la madurez fenólica. Los suelos predominantes son loess profundo de origen eólico sobre substratos arcillosos y arenosos, con aportes de sedimentos aluviales del Danubio en las zonas más bajas. El loess retiene bien la humedad durante el verano y aporta al vino una textura redonda, acidez moderada y aromas de fruta madura. Las laderas con mayor pendiente y sustrato más arcilloso producen los tintos más estructurados, mientras que los suelos más arenosos de las zonas bajas favorecen blancos ligeros y aromáticos.
Tinto de cuerpo medio con acidez viva, taninos firmes y notas de cereza oscura y especias, expresión emblemática continental de la variedad.
Estilo más internacional, con estructura tánica pronunciada, fruta negra y potencial de guarda moderado.
Blanco seco de acidez refrescante, aromático y de consumo joven, ideal para la gastronomía local.
Cortes de Kékfrankos con Merlot o Zweigelt que redondean la estructura y aportan mayor accesibilidad en juventud.
La historia vitivinícola del condado de Tolna se remonta a la época romana, cuando las legiones del Imperio plantaron viñas a lo largo del Danubio para abastecer sus guarniciones en la provincia de Pannonia. Durante la Edad Media, monasterios benedictinos y cistercienses mantuvieron la tradición vitícola en la región. La ocupación otomana (siglos XVI–XVII) interrumpió parcialmente el cultivo de la vid, que fue recuperado con vigor tras la expulsión turca gracias a la repoblación con colonos germánicos y húngaros a finales del siglo XVII y durante el XVIII. La filoxera devastó los viñedos en la última década del siglo XIX, obligando a la replantación sobre portainjertos americanos. Durante el periodo socialista (1945–1989), la producción se colectivizó en cooperativas estatales que priorizaron el volumen sobre la calidad. Con la transición democrática y la integración de Hungría a la Unión Europea en 2004, productores privados comenzaron a invertir en viticultura de calidad, rehabilitando clones seleccionados de Kékfrankos y variedades internacionales. La región obtuvo su reconocimiento oficial como borvidék dentro del marco regulatorio moderno húngaro.