Tarapacá es una región de identidad vitivinícola compleja: históricamente peruana hasta la Guerra del Pacífico (1879-1884), hoy pertenece a Chile, aunque su legado pisquero y vinícola sigue siendo parte del rel
La región de Tarapacá se sitúa en el extremo norte de lo que hoy es Chile (anteriormente sur del Perú), entre los 18° y 21° de latitud sur aproximadamente, colindando con Bolivia al este y el océano Pacífico al oeste. La capital histórica es Iquique. Los valles vitícolas de mayor relevancia histórica se ubican en quebradas interiores como la de Camiña y Tarapacá, a distancia variable del litoral. La Cordillera de los Andes condiciona el relieve desde la costa hasta alturas superiores a los 5,000 metros. Ciudad de referencia: Iquique (costa) e Inti Pampa (interior andino).
No existe una denominación de origen vitivinícola formal consolidada para la zona en el contexto peruano histórico; la producción se encuadraba en las regulaciones generales del virreinato y república peruana. Chile, como administrador actual, no designa la región de Tarapacá como zona vitivinícola con D.O. propia; los vinos chilenos con ese nombre (p. ej. Viña Tarapacá) provienen del Valle del Maipo, no de esta región geográfica.
Entre 800 y 3,200 metros sobre el nivel del mar en las quebradas interiores vitícolas; el relieve es escarpado con terrazas fluviales sobre valles encañonados.
Históricamente marginal; no existen cifras oficiales consolidadas de superficie vitícola actual. La producción fue significativa en época colonial y declinó con la guerra y la desertificación progresiva.
Clima desértico hiperárido (clasificación BWh de Köppen), influenciado por la corriente fría de Humboldt en la franja costera y por la altura andina en el interior. Las precipitaciones son prácticamente nulas en el llano (menos de 2 mm anuales en Iquique), aunque las quebradas interiores reciben algo de lluvia estacional en verano austral ('invierno boliviano'). Los suelos son arenosos y aluviales, con escaso contenido orgánico pero buena retención mineral. La amplitud térmica día/noche es extrema (hasta 20 °C de diferencia), lo que favorece la acumulación de aromas en la uva y la retención de acidez natural. El riego por acequias de deshielo cordillerano fue históricamente indispensable. Estas condiciones producen vinos y piscos de alta concentración aromática y baja graduación de lluvia, con perfil frutal limpio.
Aguardiente de uva destilado en alambiques de cobre, con perfil aromático intenso a fruta tropical y flores blancas.
Vinos blancos y tintos artesanales de producción marginal, con alta acidez y carácter mineral por la altitud extrema.
La vid llegó a la región de Tarapacá con los conquistadores españoles en el siglo XVI, expandiéndose desde el virreinato del Perú. Los jesuitas y mercedarios establecieron viñedos en quebradas como Tarapacá, Camiña y Pica durante los siglos XVII y XVIII, principalmente para abastecer de vino de misa y aguardiente a las poblaciones mineras del altiplano (plata de Potosí). En el siglo XVIII la región era uno de los principales productores de pisco peruano junto a Ica y Moquegua. La Guerra del Pacífico (1879-1884), que enfrentó a Chile contra la alianza Perú-Bolivia, resultó en la cesión del territorio de Tarapacá a Chile mediante el Tratado de Ancón (1884). Esto fragmentó la tradición vitivinícola regional: Chile no desarrolló la zona como área vinícola comercial moderna, y la producción local quedó relegada a escala artesanal o de subsistencia. El siglo XX trajo abandono progresivo de los viñedos históricos, aunque algunas familias de las quebradas interiores mantienen pequeñas parcelas con variedades pizqueras antiguas.