En las colinas del sur de la Maremma toscana, Scansano es la cuna del Morellino di Scansano, expresión vibrante y terrosa del Sangiovese que creció a la sombra de sus primos del norte y hoy reivindica su propio
Scansano se localiza en la provincia de Grosseto, en el extremo suroeste de la Toscana, Italia, dentro de la subzona conocida como Maremma Grossetana. La zona vitivinícola se extiende sobre las colinas que dominan la llanura costera tirrénica, a unos 30-40 km en línea recta del mar Tirreno. El río Albegna delimita parcialmente el territorio al norte y al sur. Las coordenadas aproximadas del municipio de Scansano son 42°41′N, 11°20′E. La ciudad de referencia más cercana es Grosseto (ca. 30 km al noroeste), mientras que la costa de Talamone y el Parco Regionale della Maremma quedan al oeste.
DOCG — Morellino di Scansano (Denominazione di Origine Controllata e Garantita, otorgada en 2007); anteriormente DOC desde 1978.
Entre 120 y 500 metros sobre el nivel del mar. El municipio de Scansano propiamente dicho se asienta a unos 500 m, mientras que los viñedos se distribuyen en laderas y mesetas entre 150 y 450 m, con orientaciones variadas que moderan el calor mediterráneo.
Aproximadamente 1.500 hectáreas inscritas en la DOCG Morellino di Scansano.
El clima es mediterráneo con influencia continental en las cotas más altas. Los veranos son cálidos y secos, con temperaturas que pueden superar los 35 °C en la llanura, pero las brisas marinas del Tirreno y la altitud de las colinas introducen oscilaciones térmicas diurnas importantes que preservan la acidez y los aromas de la uva. Los inviernos son suaves. Los suelos varían considerablemente: en las zonas bajas predominan arcillas pesadas de color rojo-ocre ricas en hierro y calcáreo, que aportan estructura y notas especiadas al vino; en las cotas medias aparecen suelos más franco-arenosos con esquistos y galerías calcáreas que otorgan mayor frescura y finura aromática. La presencia del mar mitiga las heladas tardías y la macchia mediterránea —con sus tomillos, jaras y mirtos— forma parte del ecosistema que rodea los viñedos, influyendo en el perfil aromático herbáceo-silvestre característico del Morellino.
Tinto seco basado en Sangiovese, de color rubí vivaz, aromas a cereza, tierra húmeda y hierbas de macchia, con taninos presentes pero más suaves que en Chianti o Brunello.
Versión con crianza mínima de 24 meses (al menos 12 en madera), mayor concentración, notas especiadas, balsámicas y potencial de guarda superior.
La vid llega a la Maremma toscana con los etruscos y, posteriormente, con la colonización romana; vestigios arqueológicos en la zona de Cosa (Ansedonia) y Heba testimonian actividad vinícola desde el siglo II a.C. Durante la Edad Media el territorio fue disputado por la República de Siena y los señoríos locales, y los monasterios benedictinos mantuvieron viva la viticultura en un área que durante siglos padeció el paludismo en las zonas bajas. La gran transformación llegó en el siglo XX: la bonificación de la Maremma impulsada por el régimen fascista en los años 1930-1940 saneó las llanuras y atrajo nuevos colonos. La primera DOC fue reconocida en 1978, consolidando al Sangiovese como uva emblemática bajo el nombre local de Morellino —término que algunos atribuyen al color oscuro de los caballos de la zona y otros a una variante clonal de hoja pequeña ('morello'). En 2007 la denominación ascendió a DOCG, el nivel más alto del sistema italiano, reconociendo la calidad consolidada de sus vinos y distinguiéndola del resto de la DOC Maremma Toscana. Desde finales de los años 1990 la región atrajo inversiones de bodegas toscanas y grupos internacionales que elevaron el perfil global del Morellino.