Sauternes produce los vinos blancos dulces más célebres del mundo, nacidos de la podredumbre noble que concentra azúcares y aromas hasta alcanzar una complejidad sin parangón. Sus châteaux legendarios y su clas
Sauternes se localiza en la región de Burdeos, al sur de Francia, en el departamento de Gironde (Nueva Aquitania). Se extiende a unos 40 km al sureste de la ciudad de Burdeos, en la orilla izquierda del río Garonne, en la confluencia con su afluente el Ciron. La denominación abarca cinco communes: Sauternes, Bommes, Fargues, Preignac y Barsac (esta última con AOC propia). Las coordenadas aproximadas son 44°33′N, 0°20′O. La ciudad de Langon sirve como referencia cercana.
AOC Sauternes (Appellation d'Origine Contrôlée). El sistema de clasificación oficial fue establecido en 1855 por encargo de Napoleón III: contempla un nivel superior único, Premier Cru Supérieur (solo Château d'Yquem), diez Premiers Crus Classés y doce Deuxièmes Crus Classés. Barsac tiene su propia AOC pero sus vinos pueden etiquetarse también como Sauternes.
La zona es esencialmente llana a suavemente ondulada, con cotas entre 20 y 80 metros sobre el nivel del mar. Las pequeñas colinas y crestas de gravas aportan drenaje crucial para la concentración de la uva.
Aproximadamente 1 900 hectáreas en producción dentro de las cinco communes de la AOC Sauternes, de las cuales unas 600 corresponden a la commune de Barsac.
El clima es oceánico templado, con influencia continental en otoño. El elemento determinante es la niebla matinal que genera el río Ciron al desembocar en el Garonne: sus aguas más frías crean la humedad necesaria para el desarrollo del hongo Botrytis cinerea (podredumbre noble) sobre los racimos de Sémillon. Las tardes soleadas y cálidas de otoño deshidratan las bayas atacadas, concentrando azúcares, glicerol y compuestos aromáticos que otorgan al vino su textura untuosa y sus aromas de azafrán, miel, albaricoque y naranja confitada. Los suelos son una mezcla de gravas rodadas sobre subsuelos arcillosos y calcáreos, con bolsones de arena. Esta combinación garantiza buen drenaje superficial pero retención hídrica profunda, equilibrio fundamental para la vid en años irregulares.
Vino blanco dulce de vendimia tardía atacado por podredumbre noble, de color dorado intenso, con aromas de miel, azafrán, melocotón confitado y toques de vainilla, y una acidez vibrante que equilibra el dulzor.
Vino dulce de la commune homónima, generalmente más ligero y elegante que Sauternes, con mayor mineralidad y frescura, amparado por su propia AOC.
Los viñedos de Sauternes tienen raíces que se remontan al siglo XVII, aunque ya los romanos cultivaron vides en Aquitania. El comercio con los Países Bajos en los siglos XVI y XVII impulsó la producción de vinos dulces de larga guarda. La fama internacional de Sauternes quedó consagrada en la Gran Exposición Universal de París de 1855, cuando Napoleón III encargó una clasificación oficial de los châteaux bordeleses: Château d'Yquem recibió la distinción única de Premier Cru Supérieur, categoría que no se otorgó a ningún otro vino. La filoxera devastó los viñedos en la segunda mitad del siglo XIX, obligando a replantar sobre portainjertos americanos. El siglo XX trajo dificultades económicas por los costos elevadísimos de la vendimia manual por tries successives (pasadas selectivas), pero también cosechas míticas como 1921, 1945, 1967, 1975, 1983, 1988, 1989, 1990 y 2001. En 1999 el magnate Alexandre de Lur Saluces vendió Yquem al grupo LVMH, marcando la entrada de grandes capitales en la denominación.