El estado de São Paulo alberga una de las zonas vitivinícolas históricas de Brasil, concentrada en torno al municipio de São Roque, donde inmigrantes italianos plantaron las primeras vides a finales del siglo X
El estado de São Paulo se localiza en la región Sudeste de Brasil, limítrofe con Paraná al sur, Mato Grosso do Sul al oeste, Minas Gerais al norte y el océano Atlántico al este. La principal zona vitícola se concentra en el municipio de São Roque, aproximadamente a 65 km al oeste de la ciudad de São Paulo, sobre el Planalto Atlântico, a coordenadas aproximadas de 23°30′S 47°08′O y dentro de la Microrregião de Sorocaba. Otras áreas productoras menores se distribuyen en municipios circundantes como Mairinque y Ibiúna, todos articulados por la llamada Rota dos Vinhos Paulista.
Brasil regula sus indicaciones vitivinícolas mediante el sistema de Indicação Geográfica (IG), con dos figuras: Indicação de Procedência (IP) y Denominação de Origem (DO), administradas por el MAPA (Ministério da Agricultura, Pecuária e Abastecimento). São Roque posee reconocimiento como zona de producción histórica en el marco de este sistema; el registro formal de IGs vitivinícolas brasileñas está en continua actualización por parte del INPI (Instituto Nacional da Propriedade Industrial).
700–900 m s. n. m. sobre el Planalto Atlântico; relieve ondulado con colinas suaves e interfluvios amplios.
Aproximadamente 1 200 ha de viñedo en el estado de São Paulo, con São Roque concentrando la mayor parte de la superficie destinada a uva vinificable.
El clima es subtropical de altitud (clasificación de Köppen Cfa-Cfb), con veranos cálidos y húmedos e inviernos templados relativamente secos. Las lluvias se concentran entre octubre y marzo, coincidiendo con la maduración de la uva y representando el principal desafío fitosanitario de la región. La elevación del Planalto Atlântico modera las temperaturas nocturnas, prolonga el período vegetativo y preserva la acidez natural de los mostos. Los suelos predominantes son latosoles rojo-amarillos de textura franco-arcillosa, ricos en óxidos de hierro, con buena capacidad de retención hídrica. La proximidad relativa al Atlántico introduce corrientes de humedad que regulan los picos de calor estivales. Este conjunto edafoclimático favorece vinos de color intenso y frescura pronunciada, aunque la lluvia estival obliga frecuentemente a adelantar la cosecha y privilegiar variedades de maduración temprana y resistencia fúngica.
Tintos de cuerpo medio elaborados con Isabel y Bordô, de notas frutales intensas, carácter rústico y taninos suaves.
Blancos frescos y aromáticos de Niagara Branca o Chardonnay, concebidos para consumo joven.
Espumantes de segunda fermentación en autoclave, con buena acidez natural y perfil frutal accesible, en franco crecimiento comercial.
La vitivinicultura en São Paulo hunde sus raíces en la gran inmigración italiana de finales del siglo XIX: a partir de 1870 y con mayor intensidad desde la década de 1880, colonos italianos —predominantemente vénetos y calabreses— se establecieron en la región de São Roque, trayendo esquejes de vid y técnicas de elaboración artesanal heredadas de sus regiones de origen. Durante las primeras décadas del siglo XX la producción abastecía el autoconsumo familiar y el mercado local de la capital paulista, entonces en plena expansión industrial. La variedad Isabel, resistente a las enfermedades fúngicas del clima tropical y ya extendida por el sur del país, dominó pronto los viñedos regionales. A partir de la década de 1970, el Instituto Agronômico de Campinas (IAC) impulsó investigaciones de selección clonal y adaptación de variedades Vitis vinifera, abriendo la puerta a los varietales internacionales. Con el cambio de siglo, el enoturismo se consolidó como motor económico complementario a la elaboración, y la Rota dos Vinhos de São Roque se convirtió en uno de los circuitos turísticos regionales más visitados del estado, recibiendo cientos de miles de visitantes anuales procedentes de la metrópoli paulistana.