Santorini produce algunos de los blancos más tensos y minerales del mundo gracias a sus viñas centenarias de Assyrtiko cultivadas en suelos volcánicos únicos. La isla es un caso de estudio en viticultura extrem
Santorini (también llamada Thira) es una isla volcánica del archipiélago de las Cícladas, en el mar Egeo meridional, Grecia. Se ubica aproximadamente a 36°24′N 25°26′E, a unos 200 km al norte de Creta y 300 km al sureste de Atenas. El terreno es el cráter colapsado de una caldera volcánica cuya erupción minoica (hacia 1600 a.C.) fue una de las mayores de la historia. Los viñedos se distribuyen en terrazas bajas sobre la isla principal y en las islas menores de Thirasia y Aspronisi. La ciudad de Fira es el principal centro de referencia.
PDO Santorini (Προστατευόμενη Ονομασία Προέλευσης / Protected Designation of Origin). Existe también la categoría tradicional de vino dulce natural Vinsanto PDO Santorini. El sistema griego de PDO/PGI está alineado con la normativa europea de la UE.
0 a 350 metros sobre el nivel del mar. El relieve es escarpado y volcánico; la mayor parte de los viñedos se sitúan entre 50 y 300 msnm en laderas de pumita y ceniza volcánica consolidada (aspa).
Aproximadamente 1,200 a 1,400 hectáreas de viñedo en producción activa, aunque la cifra ha variado históricamente. La isla completa tiene unos 76 km².
El clima es mediterráneo árido de isla, con veranos secos y calurosos, inviernos suaves y lluvias concentradas entre noviembre y marzo. La precipitación anual es muy baja (menos de 350 mm), por lo que la vid sobrevive casi exclusivamente de la humedad nocturna y el rocío capturado por las hojas. Los suelos son de origen volcánico: pómez, ceniza compactada (aspa), lava y escoria basáltica sobre un sustrato de piedra pómez, prácticamente sin arcilla ni materia orgánica. Esta composición mineral única —rica en sílice y óxidos metálicos pero pobre en nutrientes— estresa la vid y concentra los aromas. Crucialmente, Santorini nunca fue devastada por la filoxera (el pulgón no sobrevive en suelos arenosos y volcánicos), por lo que existen cepas centenarias sobre pie propio. El viento etesio (meltemi), dominante en verano, obliga a los viticultores a entrenar las vides en la forma tradicional kouloura (canasta trenzada rasante al suelo) para protegerlas. El resultado son vinos de alta acidez, salinidad marcada, cuerpo medio-alto y extraordinaria longevidad.
Vino blanco seco elaborado principalmente con Assyrtiko (mínimo 75%), de alta acidez, salinidad yódica, notas cítricas y minerales, con capacidad de envejecimiento notable.
Vino dulce natural producido con uvas Assyrtiko, Aidani y Athiri secadas al sol, envejecido en barrica; es el vino de postre más icónico de la isla, con aromas a frutos secos, miel y naranja confitada.
Estilo tradicional de cosecha nocturna, fermentado y envejecido en barrica de roble; más voluminoso y complejo que el blanco estándar.
La historia vitivinícola de Santorini es de las más antiguas del Mediterráneo. Evidencias arqueológicas de semillas de vid y recipientes vinarios datan del periodo Cicládico Antiguo (circa 3000-2000 a.C.), y la civilización minoica que floreció en la isla hasta la catastrófica erupción volcánica de circa 1600 a.C. ya practicaba el comercio de vino. Durante la antigüedad griega y romana, los vinos de las Cícladas gozaban de alta reputación. En la época bizantina y posteriormente bajo el dominio veneciano (siglos XIII-XVII), el Vinsanto —cuyo nombre posiblemente deriva de 'Vino di Santo' o 'Vino Santorini'— se exportaba ampliamente hacia Europa, siendo cotizado en las cortes del Vaticano y del norte del continente. La ocupación otomana y las convulsiones del siglo XIX frenaron el desarrollo, pero la viticultura nunca desapareció. En 1971 Grecia estableció su sistema de Appellation of Origin of Superior Quality (AOQS), y Santorini fue una de las primeras denominaciones reconocidas. Con la adhesión de Grecia a la UE y la posterior modernización del marco legal (PDO/PGI), la denominación alcanzó su forma actual. A partir de los años 1990 y especialmente desde la década de 2000, productores como Hatzidakis, Sigalas y Gavalas pusieron a Santorini en el mapa internacional del vino de alta gama.