El Sangiovese di Romagna Superiore representa la expresión más ambiciosa y estructurada del Sangiovese cultivado en las colinas del sur de Emilia-Romaña, un vino que desafía el prejuicio histórico sobre la regi
La zona se extiende por las colinas y subcolinas de la Romaña histórica, en la región administrativa de Emilia-Romaña, al noreste de Italia. Abarca provincias como Forlì-Cesena, Ravenna y parte de Rimini, entre el río Reno al norte y el Apenino al sur. Las ciudades de referencia incluyen Forlì, Cesena, Faenza e Imola. La proximidad al mar Adriático, al este, y la barrera montañosa apenina al sur generan un corredor climático singular. Coordenadas aproximadas: 44°N, 12°E.
DOC – Denominazione di Origine Controllata (Sangiovese di Romagna DOC, establecida en 1967); la mención 'Superiore' exige mayor madurez de la uva, rendimientos más bajos y crianza mínima obligatoria. Existe además la categoría 'Riserva' dentro del mismo marco normativo, con crianza extendida.
Entre 100 y 400 metros sobre el nivel del mar en las zonas de colina (colli); los viñedos de pianura o llanura baja producen vinos de menor concentración, mientras que los situados en laderas apeninas alcanzan los 350-400 m con mayor amplitud térmica.
Aproximadamente 10.000-11.000 hectáreas totales dentro de la DOC Sangiovese di Romagna; la porción destinada a la categoría Superiore es considerablemente menor y se concentra en los mejores terrenos de colina.
El clima es continental mediterráneo atenuado, con veranos cálidos y secos, inviernos fríos y una influencia moderadora del Adriático que prolonga la temporada de maduración. Los suelos en la zona de colinas son predominantemente arcillo-calcáreos, con presencia de arenisca, marga y estratos de galestro (esquisto arenoso) en las zonas más elevadas, aportando frescura mineral y tensión ácida. En las posiciones de pianura predominan suelos aluviales más profundos y fértiles. La combinación de suelos calcáreos, amplitud térmica diurna en verano y exposición sur-sureste favorece la maduración completa del Sangiovese, preservando la acidez natural característica. El resultado en los mejores terruños es un vino de color rubí vivaz, perfumes de cereza, violeta y hierbas de monte, con taninos firmes pero no agresivos y una acidez refrescante que le otorga capacidad de envejecimiento.
Tinto seco de cuerpo medio-alto, con crianza mínima en madera y botella, mayor concentración y estructura tánica que el Sangiovese base.
Versión de guarda con crianza extendida, taninos más pulidos, mayor complejidad aromática y potencial de envejecimiento de 8-15 años.
Estilo más frutal, ligero y de consumo joven, vinificado sin o con mínima crianza en madera.
El cultivo de la vid en la Romaña histórica se remonta a la época romana; Plinio el Viejo y otros autores clásicos mencionan los vinos de la Gallia Cisalpina. Durante la Edad Media, las abadías benedictinas y camaldulenses impulsaron la viticultura en las colinas apeninas de la región. La Romaña formó parte de los Estados Pontificios hasta la unificación italiana (1861), y su viticultura respondió históricamente a una economía agraria de mezzadria (aparcería), con producción abundante pero de calidad irregular. El reconocimiento oficial llegó con la creación de la DOC Sangiovese di Romagna en 1967, una de las primeras denominaciones del noreste italiano. Durante décadas el vino sufrió una imagen de producto masivo y simple; la renovación cualitativa comenzó en los años 1980-1990, cuando productores visionarios como Fattoria Zerbina, Tre Monti y Leone Conti apostaron por rendimientos bajos, selección clonal del Sangiovese romagnolo (genéticamente distinto al toscano) y crianza cuidadosa. En 2011 se reestructuró el pliego de condiciones para reforzar la categoría Superiore y Riserva, consolidando la identidad diferenciada de la región.