La provincia de Salerno, en el corazón de la Campania meridional, es una de las cunas vitivinícolas más antiguas del Mediterráneo, donde las uvas autóctonas sobreviven en terrazas calcáreas frente al Mar Tirren
Situada en la región de Campania, al sur de Italia, la provincia de Salerno se extiende desde el Golfo de Salerno —afluente del Mar Tirreno— hacia el interior montañoso del Cilento y los Apeninos lucanos. Limita al norte con Nápoles y Avellino, al este con Potenza (Basilicata) y al sur con Cosenza (Calabria). Las zonas vitícolas más relevantes se concentran en el Cilento (sur de la provincia) y en la subcuenca de Castel San Lorenzo. Coordenadas aproximadas: 40°N, 15°E. Ciudades de referencia: Salerno, Agropoli, Paestum y Vallo della Lucania.
DOC (Denominazione di Origine Controllata): Cilento DOC, Castel San Lorenzo DOC. IGT (Indicazione Geografica Tipica): Paestum IGT.
200–800 m s.n.m. en las zonas del Cilento; relieves de colina y montaña media con pendientes pronunciadas en los valles del río Calore Lucano y el río Alento.
Aproximadamente 1.200–1.500 ha bajo denominación DOC e IGT en toda la provincia; el Cilento DOC representa el núcleo principal de producción reconocida.
El clima es predominantemente mediterráneo costero en el Cilento, con veranos cálidos y secos y otoños suaves que permiten una maduración lenta y aromática. A medida que se asciende hacia el interior, el carácter se vuelve más continental, con inviernos fríos y mayor amplitud térmica diaria que preserva la acidez natural de las uvas. Los suelos son heterogéneos: predominan las arcillas calcáreas y los esquistos en el Cilento, con presencia de suelos francos y arenosos en zonas cercanas a la costa. La influencia marina del Tirreno modera las temperaturas y aporta salinidad mineral al perfil organoléptico de los vinos. Las corrientes de los ríos Calore Lucano y Alento crean microclimas frescos en sus riberas. Este conjunto de factores produce vinos tintos de gran tensión y profundidad, con acidez vibrante y taninos firmes, especialmente en las variedades de Aglianico y Piedirosso.
Tinto de cuerpo medio a pleno, con taninos firmes, acidez marcada y notas de fruta roja oscura, cuero y especias mediterráneas.
Tinto de perfil más accesible, frutal y con buena acidez, elaborado principalmente con Barbera local.
Blanco seco de carácter mineral y floral, con acidez fresca y vocación gastronómica.
Blanco elegante con aromas de fruta de hueso, miel y hierbas aromáticas del Mediterráneo.
La historia vitivinícola de Salerno se remonta a la colonización griega del sur de Italia (Magna Graecia, siglos VIII–VI a.C.), cuando los griegos establecieron asentamientos en Paestum (Poseidonia) y comenzaron el cultivo sistemático de la vid. Los romanos continuaron y expandieron esta tradición: Plinio el Viejo menciona los vinos de la Campania meridional en su Naturalis Historia (siglo I d.C.). Durante la Edad Media, los monjes benedictinos del monasterio de La Cava de' Tirreni preservaron técnicas de vinificación y mantuvieron los viñedos en producción. La llegada de la filoxera a finales del siglo XIX devastó gran parte de los viñedos históricos de la región, aunque la marginalidad económica del Cilento paradójicamente preservó cepas autóctonas en pie propio en zonas aisladas. La recuperación moderna comenzó en la década de 1990, cuando productores artesanales apostaron por recuperar variedades autóctonas como el Aglianico y el Fiano. El reconocimiento DOC del Cilento se obtuvo en 1989, consolidando la identidad vitivinícola de la provincia.