Enclavada en el corazón de Anatolia Central, la zona vinícola de Rumi evoca el legado espiritual del poeta sufí Jalal ad-Din Rumi, oriundo de Konya, y refleja una viticultura ancestral que sobrevivió siglos de
Turquía central, en torno a la provincia de Konya y la meseta de Anatolia Central (İç Anadolu), aproximadamente entre los paralelos 37°–38° N y los meridianos 32°–34° E. La ciudad de Konya —una de las más pobladas de Turquía— actúa como referencia urbana principal. La zona se sitúa al sur del lago Tuz (Lago Salado), sobre una vasta altiplanicie continental rodeada de cadenas montañosas como el Taurus al sur y el Sultan Dağları al oeste. No cuenta con influencia marítima directa; el carácter térmico extremo define la viticultura local.
Turquía no dispone de un sistema de denominaciones de origen equiparable al AOC francés o la DOCa española. Las bodegas operan bajo la ley vinícola turca general (regulada por TAPDK, la Autoridad de Mercado de Tabaco, Alcohol y Productos Derivados) y pueden acogerse a indicaciones geográficas voluntarias. No existe una DO o IGP oficial específica denominada 'Rumi' reconocida internacionalmente a la fecha de este registro.
900–1 100 m s. n. m. sobre la altiplanicie anatólica; el relieve es predominantemente llano a ondulado, con pendientes suaves.
La viticultura comercial en la provincia de Konya y sus alrededores es limitada en escala; las hectáreas dedicadas a vino de calidad son modestas y no se dispone de cifras oficiales desagregadas para esta subzona específica.
Clima continental semiárido extremo: veranos calurosos y secos (julio promedio 22–25 °C) e inviernos crudos con heladas frecuentes. La escasa precipitación anual (250–350 mm) obliga a una viticultura de secano adaptada al estrés hídrico, que concentra azúcares y polifenoles en la baya. Los suelos son principalmente arcillo-calcáreos y loésicos sobre substrato calizo, con buena retención de calor diurno y drenaje aceptable. La altitud modera las temperaturas nocturnas, preservando acidez natural en los mostos. La ausencia de influencia oceánica produce cosechas homogéneas pero con riesgo de heladas primaverales tardías. El resultado son tintos de color intenso, taninos maduros y notas especiadas características de las variedades autóctonas anatolias.
Vinos monovarietales o coupages de Öküzgözü y Boğazkere, de color rubí profundo, taninos firmes y notas de fruta oscura, especias y cuero.
Coupages con crianza en roble, buscando mayor complejidad aromática y potencial de envejecimiento medio.
La viticultura en Anatolia Central es una de las más antiguas del mundo: evidencias arqueológicas sitúan la producción vinícola en la región anatólica hacia el VI milenio a. C. Durante el período hitita (ca. 1600–1180 a. C.) el vino tuvo un rol ritual documentado en tablillas cuneiformes. La conquista romana integró Anatolia en las rutas comerciales del vino mediterráneo. Con la llegada del islam en el siglo VII d. C. la producción no desapareció por completo, pero quedó relegada a comunidades no musulmanas —armenias, griegas y asirias— que mantuvieron la tradición vitivinícola. La fundación de la República de Turquía (1923) bajo Atatürk impulsó la modernización del sector: en 1925 se creó Tekel, empresa estatal que monopolizó la producción de alcohol durante décadas. La liberalización del sector a finales del siglo XX permitió el surgimiento de bodegas privadas que reivindicaron las variedades autóctonas. En el área de Konya, la herencia de Rumi —el poeta y místico persa del siglo XIII que vivió y murió en esta ciudad— otorga una dimensión cultural singular a la viticultura local, aunque la producción vinícola formal de la zona sigue siendo emergente.