Enclavada en el Altiplano Central de México a casi dos mil metros de altitud, Querétaro es la capital indiscutible del vino espumoso mexicano, donde Freixenet estableció su primera bodega fuera de Europa y tran
El viñedo queretano se concentra principalmente en el municipio de Ezequiel Montes, en el estado de Querétaro, en el Altiplano Central de México, a aproximadamente 20°40′N 99°54′O. La zona se ubica a unos 180 km al noroeste de la Ciudad de México y a 50 km al noreste de la capital estatal, Santiago de Querétaro. No hay influencia marina directa; el relieve es de mesetas y cañadas surcadas por el río Tecozautla y afluentes menores del sistema hidrológico Lerma-Santiago. Las sierras circundantes —incluyendo estribaciones de la Sierra Madre Oriental— generan el encajonamiento que favorece los vientos nocturnos fríos sobre los viñedos.
México no cuenta con un sistema de denominaciones de origen vinícolas equiparable a la AOC francesa o la DOCa española. Las bodegas operan bajo registros sanitarios federales (COFEPRIS/SENASICA) y etiquetan libremente por región. Existen esfuerzos gremiales a través del Consejo Mexicano Vitivinícola (CMV) para avanzar hacia una indicación geográfica protegida, pero a 2025 no hay denominación de origen formal para el vino de Querétaro.
Los viñedos se sitúan entre 1,800 y 2,050 metros sobre el nivel del mar en mesetas y laderas volcánicas. Este rango altitudinal es el rasgo fisiográfico más determinante del perfil aromático de los vinos.
Se estiman entre 300 y 500 hectáreas de viñedo en producción en el estado, con concentración en Ezequiel Montes y municipios aledaños como Colón y San Juan del Río.
El clima es semiárido de altiplano, con características continentales marcadas: veranos cálidos con lluvias monzónicas concentradas de junio a septiembre (precipitación media anual de 500-600 mm) e inviernos secos y frescos. Las temperaturas diurnas alcanzan 25-28 °C en verano, pero caen hasta 8-12 °C por las noches, generando oscilaciones térmicas diarias de 15-18 °C que preservan la acidez natural de la uva y alargan el ciclo de maduración. Los suelos son de origen volcánico, principalmente tepetate (toba volcánica) y arcillas calcáreas sobre sustrato basáltico, con buen drenaje y retención moderada de humedad. La presencia de minerales volcánicos aporta notas características de piedra húmeda y especias a los vinos. La radiación solar intensa a esta latitud (20°N) combinada con el frescor nocturno permite madurez fenólica completa sin pérdida excesiva de acidez, condición ideal para la elaboración de espumosos base y tintos de estructura.
Vino espumante elaborado en botella por méthode champenoise, con crianza sobre lías de 12 a 36 meses; base Chardonnay y Macabeo, con frecuente incorporación de Pinot Noir, de burbuja fina y acidez refrescante.
Vinos con base Cabernet Sauvignon, Merlot o Syrah, de color profundo, taninos presentes y notas especiadas aportadas por el terruño volcánico, con potencial de envejecimiento en barrica.
Cava rosada elaborada principalmente con Pinot Noir, de color salmón intenso y expresión frutal de frutos rojos frescos.
La historia vitivinícola de Querétaro arranca con la colonización española del siglo XVI, cuando misioneros franciscanos introdujeron la vid en el Bajío para abastecer de vino de misa a las misiones. Sin embargo, la viticultura comercial permaneció marginal durante siglos debido a las restricciones impuestas por la Corona española, que prohibió la competencia con los vinos peninsulares. El renacimiento moderno data de 1981, cuando la firma catalana Freixenet —la mayor productora mundial de cavas— estableció su bodega Sala Vivé by Freixenet México en Ezequiel Montes, convirtiéndose en la primera inversión extranjera vinícola de escala industrial en el país. Esta decisión estratégica, basada en el reconocimiento del potencial altitudinal de la región para producir bases espumosas de calidad, transformó la percepción del vino mexicano. A lo largo de las décadas de 1980 y 1990 se sumaron otras bodegas locales, consolidando un polo enológico que hoy reúne más de una docena de productores activos. La región celebra anualmente la Feria del Vino y el Queso de Tequisquiapan, uno de los eventos gastronómicos más importantes de México.