Enclavada en el corazón de Cataluña, la DO Pla de Bages es guardiana de la Picapoll, uva blanca autóctona de singular frescura y personalidad mediterránea. Su paisaje de mesetas interiores y viñedos centenarios
La DO Pla de Bages se sitúa en la provincia de Barcelona, comunidad autónoma de Cataluña, en la comarca del Bages. Su capital de referencia es Manresa, ciudad ubicada aproximadamente a 70 km al norte de Barcelona. La región se articula en torno al río Llobregat y sus afluentes, como el río Cardener. Geográficamente corresponde a una depresión interior rodeada de sierras prepirenaicas. Coordenadas aproximadas: 41°42'N, 1°50'E. La zona queda protegida al norte por las estribaciones de los Pirineos y se abre hacia el sur en dirección a la costa mediterránea, aunque sin contacto directo con el mar.
Denominación de Origen (DO) reconocida oficialmente en 1995, regulada por el Consell Regulador de la DO Pla de Bages. Se enmarca en el sistema de clasificación de vinos de calidad español supervisado por el Ministerio de Agricultura.
Los viñedos se ubican entre 250 y 700 metros sobre el nivel del mar, con la mayoría de las parcelas entre 300 y 550 m. El relieve es de mesetas y colinas suaves, con laderas orientadas al sur y sureste que favorecen la maduración.
Aproximadamente 600-700 hectáreas inscritas en la DO, distribuidas en 22 municipios del Bages. La extensión es modesta, lo que refuerza el carácter artesanal y boutique de sus productores.
El clima es mediterráneo continental, caracterizado por veranos cálidos y secos e inviernos fríos, con amplitudes térmicas notables entre el día y la noche —especialmente en el período de maduración— que favorecen la retención de acidez y la complejidad aromática de las uvas. Las precipitaciones son moderadas (500-600 mm anuales) y se concentran en primavera y otoño. Los suelos predominantes son calizos y arcillo-calcáreos, con presencia de gravas y algunas zonas con limos y arenas fluviales asociadas al Llobregat. Esta base calcárea aporta a los vinos blancos —especialmente a la Picapoll— una mineralidad nítida, buena acidez natural y notas cítricas y florales características. En tintos, la combinación de suelos y amplitud térmica genera vinos con estructura frutal definida y taninos equilibrados.
Vino monovarietal fresco, de acidez vibrante, con aromas a flor blanca, cítricos y notas herbáceas, expresión máxima de la identidad local.
Picapoll o Chardonnay con paso por barrica, que gana cuerpo, notas tostadas y mayor complejidad sin perder la frescura de la altitud.
Elaborados principalmente con Cabernet Sauvignon, Merlot y Ull de Llebre, con fruta madura, buena estructura tánica y crianza moderada en roble.
De Merlot o Cabernet Sauvignon, con carácter mediterráneo, fruta roja fresca y final seco y mineral.
La viticultura en la comarca del Bages tiene raíces documentadas desde la época romana, y durante la Edad Media los monasterios benedictinos —entre ellos el célebre Monasterio de Sant Benet de Bages, fundado en el siglo X— fueron los principales impulsores del cultivo de la vid y la elaboración de vino en la zona. La Picapoll aparece mencionada en textos catalanes del siglo XIV, lo que la convierte en una de las variedades blancas autóctonas más antiguas y mejor documentadas de Cataluña. Durante los siglos XVIII y XIX la viticultura del Bages vivió una expansión notable, vinculada al comercio de vinos y aguardientes hacia Europa y América. La llegada de la filoxera a finales del siglo XIX devastó los viñedos, provocando una drástica reducción de la superficie plantada que tardó décadas en recuperarse. La modernización definitiva del sector llegó con el reconocimiento oficial de la Denominación de Origen Pla de Bages en 1995, lo que impulsó la inversión, la recuperación de variedades autóctonas y la proyección exterior de sus vinos.