Piamonte es la cuna de los vinos tintos más longevos y complejos de Italia, hogar del Barolo y el Barbaresco, denominados con frecuencia 'el rey y la reina' de los vinos italianos. Sus colinas de las Langhe y e
Situado en el extremo noroccidental de Italia, Piamonte limita al norte y oeste con los Alpes (frontera con Francia y Suiza), al sur con los Apeninos Ligures y al este con Lombardía. La región rodea la llanura del Po, con las zonas vitícolas principales concentradas en las colinas de las Langhe, el Monferrato y el Asti. Ciudades de referencia: Alba, Asti, Alessandria, Cuneo y la capital Turín. Coordenadas aproximadas: 44°–45° N, 7°–9° E. El río Tanaro atraviesa el corazón vitícola uniendo Alba y Asti.
Italia: DOC (Denominazione di Origine Controllata) y DOCG (Denominazione di Origine Controllata e Garantita). Piamonte alberga 17 DOCG y más de 40 DOC, el mayor número de DOCG de cualquier región italiana. Las DOCG más relevantes incluyen Barolo, Barbaresco, Barbera d'Asti Superiore, Moscato d'Asti, Gavi, Dolcetto di Dogliani Superiore y Ghemme, entre otras.
150 a 700 metros sobre el nivel del mar. Las Langhe presentan colinas de pendiente pronunciada; los viñedos de Barolo y Barbaresco se ubican típicamente entre 150 y 400 m, mientras zonas como Carema (Val d'Aosta fronteriza) alcanzan altitudes mayores.
Aproximadamente 44,000 hectáreas de viñedo registradas en la región, con unas 2,300 ha en la DOCG Barolo y alrededor de 700 ha en la DOCG Barbaresco.
El clima es continental con marcada influencia alpina: inviernos fríos, veranos cálidos y otoños prolongados, fundamentales para la maduración del Nebbiolo. Los Alpes bloquean masas de aire frío del norte, mientras los Apeninos Ligures limitan la humedad mediterránea. Las nieblas otoñales ('nebbia') son características y dan nombre al Nebbiolo. Los suelos varían de forma determinante: en Barolo coexisten dos grandes familias, las arcillas de Tortona (Tortonian, más frescas y ácidas, Serralunga d'Alba) que producen vinos austeros y longevos, y las margas calcáreas de Helvetian (La Morra, Barolo pueblo) que generan vinos más aromáticos y de maduración más temprana. En Barbaresco predominan margas arenosas y arcillosas. Esta diversidad pedológica explica los diferentes perfiles dentro de una misma denominación.
Tinto de Nebbiolo, mínimo 38 meses de crianza (62 para Riserva), taninos poderosos, alta acidez, notas de alquitrán, rosas, trufa y frutos rojos secos; vino de larguísima guarda.
Tinto de Nebbiolo con perfil más accesible en juventud que el Barolo, mínimo 26 meses de crianza, elegante y floral, de gran complejidad.
Tinto de Barbera, color intenso, acidez vibrante, taninos moderados; versátiles, desde jóvenes y frutales hasta versiones con crianza en roble.
Espumoso dulce y delicado (frizzante), bajo alcohol (~5.5% vol.), aromas de melocotón, flor de naranjo y albaricoque; vendimia de Moscato Bianco.
Blanco seco de uva Cortese, fresco, mineral, con notas cítricas y almendradas; producido en la zona de Gavi, al sur de Alessandria.
Espumoso dulce elaborado con Moscato Bianco por método Charmat, aromático e intenso.
Tinto de Dolcetto, color profundo violáceo, taninos suaves, acidez moderada, notas de cereza negra y almendra; vino de consumo temprano.
Tinto de Nebbiolo fuera de las parcelas de Barolo/Barbaresco, más accesible y de maduración más temprana, excelente introducción a la uva.
La viticultura en Piamonte tiene raíces prerromanas; las tribus ligures y celtas ya cultivaban la vid antes de la conquista romana. Plinio el Viejo mencionó los vinos de la región en el siglo I d.C. Durante la Edad Media, los monasterios benedictinos y cistercienses preservaron y expandieron el cultivo, especialmente en las Langhe. En el siglo XIX, Piamonte vivió su revolución vitivinícola: el enólogo francés Louis Oudart y, decisivamente, el general Paolo Francesco Staglieno y el conde Camillo Cavour promovieron la vinificación seca del Nebbiolo, hasta entonces semidulce. La figura clave fue Giovan Battista Cevasco, y sobre todo el trabajo del marqués Falletti de Barolo con la enóloga Juliette Colbert, que transformó el Barolo en vino seco de guarda hacia 1840. La filoxera devastó los viñedos entre 1890 y 1910, obligando a la replantación sobre portainjertos americanos. En el siglo XX, la 'Revolución del Barolo' de los años 1980-90 enfrentó a 'modernistas' (barricas pequeñas, maceraciones cortas) con 'tradicionalistas' (grandes botas de Eslavonia, larga maceración), debate que enriqueció la identidad de la denominación. Las DOCG de Barolo y Barbaresco fueron reconocidas en 1980.