Oltenia es la gran región vinícola del suroeste de Romania, cuna de variedades autóctonas casi extintas en el mundo y hogar de Drăgășani, uno de los terruños más antiguos y singulares de los Balcanes. Sus vinos
Oltenia ocupa el extremo suroeste de Romania, delimitada al norte por los Cárpatos Meridionales (Alpes de Transilvania), al sur por el río Danubio —frontera natural con Bulgaria—, al este por el río Olt y al oeste por el río Tимок. Políticamente comprende los județe (condados) de Vâlcea, Dolj, Gorj, Mehedinți y Olt. Las subregiones vinícolas principales son Drăgășani (sobre el valle del Olt, ~44°39′N 24°16′E) y Mehedinți (próxima al Danubio y la ciudad de Drobeta-Turnu Severin). Craiova, capital regional, actúa como ciudad de referencia logística; Râmnicu Vâlcea es la ciudad más cercana a los viñedos de Drăgășani.
Romania aplica el sistema DOC (Denumire de Origine Controlată), equivalente a la AOC francesa. Dentro de la DOC existen subcategorías según momento de vendimia: DOC-CMD (Cules la Maturitate Deplină, madurez plena), DOC-CT (Cules Târziu, vendimia tardía) y DOC-CIB (Cules la Înnobilarea Boabelor, podredumbre noble). Drăgășani y Mehedinți poseen estatus DOC independiente reconocido por el Ministerio Agriculturii din România y registrado en la UE bajo el Reglamento (UE) 1308/2013.
150–500 m s. n. m. Las laderas orientadas al sur y sureste del valle del Olt en Drăgășani oscilan entre 180 y 400 m; las estribaciones cárpatas al norte alcanzan 500 m. El relieve es de colinas onduladas y terrazas fluviales.
La región de Drăgășani cuenta con aproximadamente 3 000–4 000 ha de viñedo registrado; Mehedinți suma en torno a 1 500 ha adicionales. Oltenia en su conjunto representa una de las mayores concentraciones vitícolas del país.
El clima es continental templado con influencias submediterráneas procedentes del corredor del Danubio, que modera las temperaturas invernales y alarga la estación de maduración. Los veranos son cálidos y secos (julio promedia 22–24 °C), los inviernos fríos pero sin extremos destructivos. La pluviometría anual ronda los 550–650 mm, concentrada en primavera. Los suelos de Drăgășani son predominantemente arcillo-calcáreos con horizontes de caliza activa sobre substrato de arcillas grises y limos del Cuaternario, lo que aporta acidez natural y mineralidad a los blancos. En Mehedinți predominan suelos francos con gravas aluviales del Danubio y afloramientos de pizarras metamórficas que aportan notas especiadas a los tintos. El río Olt actúa como regulador térmico y genera brisas nocturnas que preservan la acidez, rasgo definitorio de la Crâmpoșie y la Fetească Albă de la zona.
Blanco seco de acidez vibrante, notas cítricas y florales, con mineralidad calcárea característica de Drăgășani.
Blanco aromático con marcado perfil de rosa, lichi y especias, elaborado seco o con ligera dulzura residual.
Tinto varietal autóctono de cuerpo medio, taninos sedosos y notas de fruta roja con matiz herbáceo.
Tinto robusto, de color profundo, con aromas a ciruela, pimienta negra y cuero, con potencial de guarda.
Vendimia tardía de exuberante dulzura y acidez equilibrada, con aromas de melocotón confitado y miel de acacia.
La viticultura en Oltenia tiene raíces documentadas desde la época de la Dacia romana: el emperador Trajano mandó plantar viñedos en la región tras las guerras dácicas (101–106 d. C.), y la Colonia Dacica Sarmizegetusa —capital romana de la provincia— se abastecía de vinos del valle del Olt. En la Edad Media, los monasterios ortodoxos (Horezu, Cozia) mantuvieron y ampliaron los viñedos, convirtiéndose en custodios de variedades autóctonas. Los Príncipes de Valaquia concedieron tierras vinícolas en Drăgășani a familias nobles como los Știrbey en el siglo XIX; el príncipe Barbu Știrbey modernizó el dominio hacia 1860 introduciendo técnicas bordelesas. La filoxera arrasó los viñedos entre 1884 y 1900, obligando a la replantación masiva sobre portainjertos americanos. Durante el régimen comunista (1947–1989), las cooperativas estatales priorizaron el volumen sobre la calidad, relegando las variedades autóctonas. La transición postcomunista permitió la restitución de tierras a familias históricas: la reapertura de Domeniul Știrbey en los años 2000 marcó el renacimiento de Drăgășani como denominación de vocación premium, con recuperación activa de Crâmpoșie Selecționată y Negru de Drăgășani.