Nueva York es el tercer estado productor de vino de Estados Unidos, con una tradición vitivinícola de más de tres siglos que ha evolucionado desde las uvas nativas hasta varietales europeos de clase mundial, es
Estado de Nueva York, noreste de Estados Unidos, entre los paralelos 41° y 45° N aproximadamente. Comprende cuatro grandes zonas vitivinícolas: Finger Lakes (centro-norte del estado, al sur del lago Ontario), Hudson River Valley (a lo largo del río Hudson, al norte de la ciudad de Nueva York), Long Island (isla al este de la ciudad de Nueva York, bordeada por el Atlántico y Long Island Sound) y Lake Erie (franja occidental junto al lago Erie). Ciudades de referencia: Rochester, Ithaca, Canandaigua, Poughkeepsie y Riverhead.
AVA (American Viticultural Area), sistema federal estadounidense administrado por el TTB (Alcohol and Tobacco Tax and Trade Bureau). Nueva York cuenta con 11 AVAs reconocidas, entre ellas Finger Lakes, Seneca Lake, Cayuga Lake, Hudson River Region, Long Island, North Fork of Long Island y The Hamptons.
Variable según la región: Finger Lakes entre 180 y 550 m s. n. m. en laderas lacustres; Hudson River Valley entre 30 y 300 m; Long Island prácticamente al nivel del mar (0-30 m); Lake Erie entre 200 y 300 m.
Aproximadamente 16,000 hectáreas plantadas en total en el estado, con más de 400 bodegas activas según el New York Wine & Grape Foundation.
El clima es predominantemente continental húmedo en el interior (Finger Lakes, Lake Erie), con inviernos rigurosos y veranos cálidos pero cortos, lo que demanda variedades de maduración temprana. Los Grandes Lagos y los lagos Finger actúan como reguladores térmicos, moderando las heladas primaverales y otoñales mediante el efecto lago. Long Island goza de un clima más oceánico, con veranos más largos y cálidos influenciados por el Atlántico y la Corriente del Golfo, lo que permite la maduración de Merlot y Cabernet Franc. Los suelos de Finger Lakes son predominantemente esquisto, lutita y shale de origen glaciar, ideales para Riesling de alta acidez y mineralidad. Long Island presenta suelos franco-arenosos bien drenados. Hudson Valley combina suelos arcillosos y graníticos de origen glaciar.
Vinos de alta acidez, marcada mineralidad y notas cítricas y de piedra húmeda, comparables estilísticamente a los del Mosela alemán.
Tintos elegantes, con taninos suaves, aromas herbáceos y de fruta roja, que reflejan el clima oceánico de la isla.
Tintos de cuerpo medio con fruta madura, notas terrosas y buena estructura, eje histórico de la viticultura de Long Island.
Elaborados principalmente con Chardonnay y Pinot Noir en el Finger Lakes, con acidez vibrante y perfil fresco.
Producidos en años favorables en el Finger Lakes, con uvas Riesling o Vidal Blanc cosechadas bajo congelación, de gran concentración azucarada.
La historia vitivinícola de Nueva York comienza en el siglo XVII con los colonos holandeses e ingleses, quienes encontraron abundantes vides nativas Vitis labrusca pero fracasaron en establecer Vitis vinifera. En 1677 se registran los primeros intentos formales de cultivo en la colonia. El Hudson River Valley alberga la bodega más antigua en operación continua del país: Brotherhood Winery, fundada en 1839. Durante el siglo XIX proliferaron las uvas nativas como Concord y Catawba, base de una industria comercial importante. La Prohibición (1920-1933) devastó el sector, del cual tardó décadas en recuperarse. El punto de inflexión llegó en 1976, cuando el Farm Winery Act del estado de Nueva York redujo drásticamente las barreras legales para pequeños productores, detonando un renacimiento bodeguero. En esa misma época, el pionero Konstantin Frank demostró desde la década de 1960 que Vitis vinifera podía sobrevivir los inviernos del Finger Lakes, cambiando el paradigma productivo del estado. Long Island emergió como región en 1973 con la fundación de Hargrave Vineyard, hoy Castello di Borghese, introduciendo el estilo bordelés. El sistema AVA llegó a Nueva York desde los años 1980, consolidando la identidad geográfica de cada zona.