A los pies del Vesubio y frente al mar Tirreno, los viñedos que rodean Nápoles son herederos de la vieja Campania Félix romana, donde el fuego volcánico y la brisa marina crean vinos de carácter mediterráneo ún
La región vinicola de Nápoles se extiende en la provincia de Napoli, en Campania, sur de Italia, entre los 40°48' N y los 14°15' E aproximadamente. Limita al norte con las colinas de los Campi Flegrei, al este con las laderas del Vesubio (1 281 m), al sur con la Península Sorrentina y al oeste con el golfo de Nápoles. El mar Tirreno actúa como regulador térmico dominante. Las islas de Ischia y Procida, dependientes administrativamente de la provincia, forman parte del mapa vitícola. Ciudades de referencia: Nápoles (capital), Ercolano, Torre del Greco, Pozzuoli y Bacoli.
DOC (Denominazione di Origine Controllata): Vesuvio DOC, Lacryma Christi del Vesuvio DOC, Campi Flegrei DOC, Ischia DOC. Marco nacional italiano: DOP/IGP según el reglamento UE.
Desde el nivel del mar en la costa hasta aproximadamente 600 m en las laderas superiores del Vesubio; la mayoría de los viñedos se sitúan entre 100 y 450 m sobre el nivel del mar.
La provincia de Napoli cuenta con alrededor de 3 000-3 500 ha de viñedo registradas en las distintas DOC, distribuidas entre el Vesubio, los Campi Flegrei e Ischia.
Clima mediterráneo típico del sur italiano, con veranos cálidos y secos (temperaturas medias de 25-28 °C en agosto) e inviernos suaves. La proximidad del Tirreno aporta humedad y modera las temperaturas estivales, mientras las brisas marinas preservan acidez en los vinos blancos. El factor determinante es el suelo volcánico: cenizas, lapilli, escoria basáltica y puzolana procedentes del Vesubio y de los Campi Flegrei confieren a los vinos una mineralidad ahumada, notas de pedernal y una tensión salina difícilmente replicable. Los suelos son ligeros, bien drenados y ricos en potasio y fósforo, lo que favorece la calidad sobre el rendimiento. La altitud graduada del Vesubio crea microclimas que alargan la maduración de la uva Piedirosso y concentran los aromas de la Falanghina.
Tinto de Piedirosso y Aglianico con notas de fruta roja, tierra volcánica y especias, de cuerpo medio y acidez viva.
Blanco de Coda di Volpe y Verdeca con perfil mineral, cítrico y ligeramente salino.
Blanco aromático con flor blanca, pera y un fondo de sal y pedernal volcánico.
Blanco insular delicado, con acidez fresca, notas de almendras y hierba marina.
Rosado de Piedirosso, fresco, frutal y de fácil beber, típico de la tradición local.
La viticultura en torno a Nápoles se remonta a los colonos griegos del siglo VIII a.C., que llamaron a esta tierra Oenotria ('tierra del vino'). Los romanos la glorificaron: Plinio el Viejo y Virgilio elogiaron los vinos del Vesubio, y el Falerno —producido más al norte en Campania— era el vino de lujo del Imperio. La erupción del Vesubio en el año 79 d.C. destruyó Pompeya y Herculano, ciudades cuyas ánforas vinarias aún documentan el comercio vitícola de la época. Durante la Edad Media, los monasterios benedictinos mantuvieron la viticultura en las laderas volcánicas. La leyenda del Lacryma Christi ('Lágrima de Cristo') nace en época medieval, asociada a la caída de Lucifer sobre el golfo de Nápoles. En el siglo XIX Nápoles era un activo puerto exportador de vinos del sur. La filoxera devastó los viñedos entre 1890 y 1910, y la recuperación fue lenta. La codificación moderna llegó con la DOC Ischia en 1966 y la Vesuvio DOC en 1983. A partir de los años 1990, productores como Mastroberardino y Villa Matilde impulsaron el renacimiento de las variedades autóctonas campanas.