Moravské Slovácko es la subregión vitícola más oriental de Moravia del Sur, donde los vientos de los Cárpatos Blancos y la influencia panónica moldean blancos aromáticos de personalidad eslavica inconfundible.
Situada en el extremo suroriental de Moravia del Sur (Jihomoravský kraj), República Checa, la subregión se extiende a lo largo del valle del río Morava y sus afluentes, con el macizo de los Cárpatos Blancos (Bílé Karpaty) cerrando el horizonte por el este. Las ciudades de referencia son Uherské Hradiště, Uherský Brod y Strážnice. La zona limita al sur con la llanura hodonínska y al este con la frontera eslovaca, situándose en torno a los 48° 50' N y 17° 25' E. La proximidad a Eslovaquia y la cuenca media del Danubio confiere al territorio un carácter de encrucijada cultural y climática.
La subregión Slovácká (podoblast Slovácká) forma parte de la Región Vinícola de Moravia (Moravská vinařská oblast), reconocida por la ley vitivinícola checa (Zákon č. 321/2004 Sb.). Los vinos se clasifican en: Zemské víno (vino de la tierra), Jakostní víno (vino de calidad) y Jakostní víno s přívlastkem (vino de calidad con atributo), que incluye los niveles Kabinetní, Pozdní sběr, Výběr z hroznů, Výběr z bobulí, Výběr z cibéb, Ledové víno y Slámové víno.
180–380 metros sobre el nivel del mar; el relieve combina suaves colinas de loess en el fondo de valle con laderas más pronunciadas orientadas al sur y suroeste en los contrafuertes de los Cárpatos Blancos.
Aproximadamente 2 000–2 500 hectáreas bajo vid, lo que la convierte en la subregión más pequeña de Moravia del Sur.
El clima es continental moderado con influencias panónicas que aportan veranos cálidos y secos, inviernos fríos y una marcada amplitud térmica diurna que favorece la acumulación de aromas en las uvas blancas. Los suelos predominantes son los loess y las arcillas calcáreas en los fondos de valle, con afloramientos de suelos pardos sobre sustrato de flysch carpático en las laderas más altas. Esta mezcla de calcio y arcilla retiene humedad sin encharcar, proporcionando mineralidad discreta y acidez fresca. Las corrientes frías procedentes de los Cárpatos Blancos alargan la maduración y preservan la acidez natural, aportando finura aromática a variedades como Ryzlink vlašský y Palava. Los vinos de ladera expresan mayor tensión y perfume floral; los de terraza baja, más cuerpo y redondez.
Blanco seco o semidulce de cosecha tardía, con acidez vibrante, notas de manzana verde y toque mineral característico de los suelos de loess.
Blanco aromático intenso con perfume a rosa, albaricoque y especias orientales, estilo típicamente checo derivado del cruce Tramín × Müller-Thurgau.
Blanco ligero y muy fragante, de bajo alcohol, con aromas de uva fresca y flor de azahar, concebido para el consumo joven.
Rareza de cosecha invernal, ultradulce y concentrado, producido en los años en que las heladas permiten vendimiar uvas congeladas.
La viticultura en el territorio de Moravské Slovácko se remonta al período romano y al posterior asentamiento de tribus eslavas que adoptaron el cultivo de la vid hacia el siglo VII. Durante la Edad Media, los monasterios cistercienses y las órdenes mendicantes difundieron técnicas vitivinícolas por toda Moravia del Sur. Un hito singular de la región es la presencia de los Habanos o Hutterianos, comunidades anabaptistas llegadas en el siglo XVI desde Suiza y Tirol, que fundaron bodegas colectivas (habánské sklepy) y elevaron la calidad vinícola local. El viñedo morava sobrevivió a la epidemia de filoxera de finales del siglo XIX gracias a la replantación sobre portainjertos americanos y a la labor del Instituto de Viticultura y Enología de Brno. En el siglo XX, la colectivización comunista concentró la producción en cooperativas; desde 1989, la privatización y el resurgimiento de pequeñas bodegas familiares han devuelto identidad y calidad a la subregión. La ley vitivinícola de 2004 consolidó la denominación Slovácká como podoblast oficial.