Moravia concentra más del 96 % de la producción vinícola de la República Checa y es el corazón histórico del vino bohemio, con varietales aromáticos de vocación centroeuropea que rivalizan en elegancia con sus
Moravia se extiende en el sureste de la República Checa (región administrativa de Jihomoravský kraj), limitando al sur con Austria y al este con Eslovaquia. Sus viñedos se articulan en torno a las cuencas de los ríos Dyje (Thaya), Svratka y Morava, con Brno como capital regional y las ciudades de Znojmo, Mikulov y Uherské Hradiště como referencia vitícola. Las coordenadas aproximadas oscilan entre 48°30' y 49°10' N, 16°00' y 17°30' E. La proximidad a los Alpes Cárpatos al noreste y a la llanura Panónica al sur genera un corredor climático determinante para la viticultura.
Sistema nacional checo de Indicación Geográfica y Denominación de Origen. Las cuatro subregiones oficiales (podoblasti) de Moravia son: Znojemská, Mikulovská, Velkopavlovická y Slovácká. La escala de calidad contempla: Zemské víno (vino de tierra), Jakostní víno (vino de calidad) y Jakostní víno s přívlastkem (vino de calidad con atributo), este último escalonado en: Kabinetní víno, Pozdní sběr (Spätlese), Výběr z hroznů (Auslese), Výběr z bobulí (Beerenauslese), Výběr z cibéb (TBA), Ledové víno (Eiswein) y Slámové víno (Strohwein).
200–450 m s.n.m. Los viñedos se ubican preferentemente en laderas de orientación sur y suroeste sobre colinas suaves del Macizo Bohemio y los Cárpatos exteriores; rara vez superan los 450 m, lo que prolonga la maduración.
Aproximadamente 17 500 ha de viñedo registrado en la República Checa, de las cuales Moravia abarca cerca de 16 500 ha (cifras del Fondo Vitícola Checo, 2022).
El clima es continental moderado, con influencia templadora de la llanura Panónica al sur, lo que alarga la temporada vegetativa e intensifica los aromas varietales. Los veranos son cálidos y secos; los inviernos, fríos pero sin la crudeza de regiones más septentrionales. La subregión Mikulovská, sobre suelos calcáreos y margas del Jurásico tardío, produce blancos de alta acidez y notable mineralidad. Znojemská exhibe suelos graníticos y gnéisicos que confieren tensión y finura a sus Ryzlink rýnský y Sauvignon Blanc. Velkopavlovická trabaja principalmente arcillas limosas con aporte de loess, favorables a variedades tintas y a blancos más amplios y estructurados. Slovácká, con suelos arenosos y algo más cálida por el efecto Panónico, produce vinos más redondos. Los ríos Dyje y Morava actúan como reguladores térmicos y moderan las heladas primaverales.
La categoría más representativa de Moravia: blancos aromáticos con acidez precisa y graduación moderada (11,5–13 % vol.), especialmente en Ryzlink vlašský y Pálava.
Vinos de uvas sobremaduras con carácter especiado y volumen glucérico, habituales en añadas cálidas con Pálava, Tramín y Neuburské.
Vino de hielo elaborado con uvas cosechadas bajo -7 °C, de altísima concentración de azúcares y acidez; Moravia lo produce con regularidad gracias a sus inviernos continentales.
Producción creciente de Riesling renano, Sauvignon Blanc y Pinot Blanc con crianza en barrica o foudre, orientados a mercados de exportación.
La viticultura en Moravia se documenta desde el período romano (ss. II-III d. C.), cuando las legiones trajeron la vid al actual territorio checo a lo largo del Limes romano del Danubio. Durante la Alta Edad Media fueron las órdenes monásticas —cistercienses y benedictinos— quienes sistematizaron el cultivo y seleccionaron cepas en torno a Znojmo y Mikulov. El rey Otakar II de Bohemia (s. XIII) otorgó fueros vinícolas que consolidaron los viñedos como patrimonio estratégico. En el s. XVI Moravia era ya el principal proveedor de vino de la corte de los Habsburgo en Viena. La filoxera llegó en la segunda mitad del s. XIX y devastó gran parte del viñedo; la reconstitución sobre portainjertos americanos se completó a principios del s. XX. Bajo el régimen comunista (1948-1989) la producción se colectivizó y se priorizó el volumen sobre la calidad. Tras la Revolución de Terciopelo (1989) una nueva generación de viticultores —influida por el modelo austriaco y borgoñón— apostó por la identidad varietal, la reducción de rendimientos y la vinificación artesanal, dando lugar al renacimiento cualitativo que hoy posiciona a Moravia en el mapa internacional.