Moldavia es la region vinicola mas extensa de Romania, famosa por siglos por sus vinos blancos aromáticos y los legendarios dulces de Cotnari, considerados entre los grandes vinos de postre de Europa del Este.
Localizada en el noreste y este de Romania, Moldavia vinicola se extiende entre los Cárpatos Orientales al oeste y el rio Prut (frontera con la Republica de Moldavia) al este, con el rio Siret como columna vertebral central. Abarca provincias como Iași, Vaslui, Bacău, Vrancea y Galați. Ciudades de referencia: Iași (capital histórica), Focșani (centro de Vrancea), Bacău y Vaslui. Coordenadas aproximadas: 45°30'–47°30'N, 26°30'–28°00'E. Las sub-regiones más relevantes son Cotnari, Iași, Huși, Nicorești, Panciu, Odobești y Cotești.
Romania utiliza el sistema DOC (Denumire de Origine Controlată), equivalente rumano de la AOC francesa. Dentro del DOC existen categorías de vendimia: CMD (Cules la Maturitate Deplină, madurez plena), CT (Cules Târziu, vendimia tardía) y CIB (Cules la Înnobilarea Boabelor, selección de granos nobles atacados por Botrytis cinerea). Cotnari posee su propio DOC independiente y es la denominación más prestigiosa de la region.
Las viñas se ubican principalmente entre 150 y 500 metros sobre el nivel del mar, en colinas y laderas suaves que favorecen el drenaje y la exposición solar. El relieve ondulado protege los viñedos de los vientos fríos del norte y del este.
Aproximadamente 30,000–35,000 hectáreas de viñedo distribuidas entre múltiples sub-regiones DOC, siendo Moldavia en conjunto la mayor zona vitícola de Romania por extensión.
El clima es continental marcado, con inviernos fríos, veranos cálidos y secos, y otoños prolongados que resultan fundamentales para la concentración de azúcares en variedades tardías como Grasă de Cotnari. Las precipitaciones son moderadas (500–650 mm anuales). Los suelos varían por sub-región: en Cotnari predominan las margas calcáreas, arcillas y suelos ricos en carbonato de calcio que aportan finura y acidez vibrante; en Vrancea (Panciu, Odobești) aparecen suelos aluviales, arenas y limos que producen vinos más ligeros y aromáticos; en Nicorești y Huși los suelos arcillo-calcáreos favorecen tintos con cuerpo. La influencia del rio Siret regula la humedad en otoño, propiciando la aparición de Botrytis noble en Cotnari, decisiva para los vinos dulces de vendimia tardía. El conjunto define vinos blancos de acidez vivaz, aromas florales y especiados, y capacidad de envejecimiento poco común en el este de Europa.
Vino blanco de cosecha noble, untuoso y dorado, con aromas de miel, albaricoque seco, azahar y especias orientales, elaborado principalmente con Grasă de Cotnari.
Blanco seco elegante, de alta acidez, notas florales y herbáceas, representativo de Iași y Huși.
Blanco aromático, seco o semidulce, con intenso perfil de moscatel, rosa y especias, producido en varias sub-regiones.
Tinto de cuerpo medio-alto, con fruta roja madura, taninos suaves y buena capacidad de guarda, especialmente de Nicorești y Vrancea.
Tinto ligero y afrutado, tradicional de Nicorești, fresco y de consumo joven.
La viticultura en Moldavia tiene raíces que se remontan al periodo dácico y romano (siglos I–IV d.C.), pero los primeros documentos escritos que acreditan los vinos de Cotnari datan del siglo XV: el cronista polonés Jan Długosz menciona en 1448 los vinos de esta región en la corte del voivoda Alexandru cel Bun. Ștefan cel Mare (Esteban el Grande, 1457–1504), el gran príncipe de Moldavia, fue un promotor decidido de los viñedos de Cotnari, cuyo vino era exportado a Polonia, Lituania y otras cortes europeas. Durante los siglos XVI y XVII Cotnari rivaliza en reputación con Tokaj. La dominación otomana (siglos XVII–XIX) frenó la expansión vitícola pero no la eliminó. La plaga de filoxera llegó a finales del siglo XIX y devastó las plantaciones; la reconstitución se realizó entre 1900 y 1930 con pie americano. Durante el periodo comunista (1947–1989) la viticultura se colectivizó y se priorizó el volumen sobre la calidad. Desde 1990 la privatización y la inversión extranjera han permitido recuperar denominaciones históricas y modernizar las bodegas, devolviendo a Moldavia su lugar en el mapa vinícola europeo.