Meursault es la capital indiscutible del Chardonnay borgoñón: sus vinos blancos secos combinan una riqueza mantequillada y una profundidad mineral que los hacen referencia mundial. Ningún otro pueblo de la Côte
Meursault se sitúa en la Côte de Beaune, parte sur de la Côte d'Or, en la región de Borgoña (Bourgogne), Francia central-oriental. El pueblo se encuentra aproximadamente a 8 km al sur de Beaune y a 320 km al sureste de París, a unos 47°N de latitud. Las viñas se despliegan sobre las laderas orientales y suroccidentales de la Côte, entre las comunas de Volnay al norte y Puligny-Montrachet al sur. El río Saône discurre en el valle al este, y la autopista A6 sirve de referencia geográfica moderna. La altitud de las parcelas oscila entre 220 y 350 m s. n. m.
AOC Meursault (Appellation d'Origine Contrôlée); dentro del sistema de clasificación de Borgoña: Villages, Premiers Crus (sin Grands Crus propios oficiales, aunque Les Perrières es históricamente considerado de nivel Grand Cru). Sistema regulado por el INAO (Institut National de l'Origine et de la Qualité).
220–350 m s. n. m.; laderas de pendiente moderada orientadas al este y sureste, con leves ondulaciones que crean microclimas diferenciados por parcela.
Aproximadamente 420 hectáreas de AOC Meursault en total, de las cuales cerca de 130 ha corresponden a Premiers Crus reconocidos oficialmente.
El clima es continental con influencia borgoñona clásica: inviernos fríos, veranos cálidos y secos, y otoños frecuentemente estables que permiten una maduración lenta y completa. La precipitación anual ronda los 650–700 mm. Los suelos son la clave de la identidad de Meursault: predominan las margas calcáreas (calcaires à entroques) y las arcillas calcáreas de origen jurásico, que retienen humedad y aportan la característica textura grasa y untuosa al vino. En los Premiers Crus de la parte alta (Les Perrières) aparecen sustratos más puros de caliza compacta que otorgan nervio mineral y longevidad. En las partes medias (Les Charmes, Les Genevrières) la arcilla es más abundante, generando vinos más redondos y voluminosos. Esta combinación de caliza y arcilla, con subsuelo de roca madre jurásica, es responsable del perfil único: mantequilla fresca, avellana tostada, miel de acacia y un fondo de silex que distingue a los mejores Meursault.
Chardonnay seco con aromas de mantequilla, brioche y manzana madura, cuerpo medio-alto y final cremoso.
Mayor complejidad, mineralidad y capacidad de envejecimiento; los mejores ejemplos (Perrières, Genevrières, Charmes) rivalizan con Grands Crus vecinos.
Pinot Noir ligero y frutal, producción marginal, raramente exportado.
Las vides en torno a Meursault fueron cultivadas por los monjes cistercienses desde la Edad Media; la abadía de Cîteaux y otras instituciones religiosas de Borgoña poseyeron viñas importantes en la zona desde el siglo XII. El nombre 'Meursault' aparece documentado en textos medievales y se cree derivado del latín 'muris saltus' (salto del ratón), aludiendo a un arroyo local. Con la Revolución Francesa (1789-1793) las propiedades eclesiásticas fueron confiscadas y subastadas, fragmentando el viñedo en la estructura de pequeños propietarios característica de Borgoña hasta hoy. A lo largo del siglo XIX Meursault consolidó su reputación como productor de blancos de primer nivel; el Dr. Jules Lavalle, en su clasificación de 1855, ya distinguía sus mejores parcelas. La filoxera devastó el viñedo en la década de 1880, obligando a replantaciones sobre pie americano. La denominación AOC Meursault fue establecida oficialmente en 1937. En 1949 el Château de Meursault instituyó la célebre 'Paulée de Meursault', banquete festivo que forma parte de los 'Trois Glorieuses' de Borgoña. Durante el siglo XX productores como Coche-Dury y Comtes Lafon elevaron la región a estatura de culto internacional.