Encajonada entre los ríos Mura y Drava en el extremo norte de Croacia, Međimurje es la región vitivinícola más septentrional del país, reconocida por blancos aromáticos de perfil centroeuropeo y por preservar l
Međimurje se sitúa en el extremo noroccidental de Croacia, en el condado homónimo (Međimurska županija), delimitada al norte por el río Mura —frontera con Hungría— y al sur por el río Drava —frontera con Eslovenia y luego con el resto de Croacia continental—. La capital regional es Čakovec, a aproximadamente 46°22′N 16°26′E. La región es una isla geográfica rodeada de dos ríos, lo que le otorga un microclima particular dentro del marco continental panónico. Se encuentra a unos 80 km al norte de Zagreb y forma parte de la gran llanura y colinas de la Panonia occidental.
Croacia aplica un sistema de denominación de origen controlado basado en la Ley del Vino de 2019 (Zakon o vinu). Las categorías son: Stolno vino (vino de mesa), Vino s kontroliranim podrijetlom (vino con denominación de origen controlado, equivalente a DO) y Vrhunsko vino s kontroliranim podrijetlom (vino premium con origen controlado). Međimurje es una subregión oficial dentro de la macrorregión Kontinentalna Hrvatska (Croacia Continental) y los vinos llevan la indicación geográfica 'Međimurje' en la etiqueta bajo el sistema croata de control de origen.
Las viñas se ubican principalmente en colinas onduladas entre 150 y 320 metros sobre el nivel del mar. El relieve es suave, con pendientes moderadas orientadas al sur y sureste que favorecen la maduración en un clima fresco.
La región cuenta con aproximadamente 500 a 700 hectáreas de viñedo registradas, lo que la convierte en una de las zonas vitivinícolas más pequeñas de Croacia continental.
El clima es continental húmedo con influencia panónica: inviernos fríos, veranos cálidos pero no extremos, y otoños prolongados que permiten una maduración lenta y aromática. Las precipitaciones anuales rondan los 800-900 mm, bien distribuidas. Los ríos Mura y Drava moderan temperaturas y aumentan la humedad relativa, favoreciendo la retención de aromas varietales y la acidez natural. Los suelos son predominantemente arcillo-limosos con depósitos aluviales en las zonas bajas y suelos más pesados con componentes de loess en las colinas. Esta composición retiene bien la humedad pero con drenaje suficiente en pendiente. El resultado son blancos de acidez viva, perfil aromático limpio y frescura persistente, con cuerpo medio y potencial de guarda moderado en las varietales de mayor carácter como el Pušipel.
Blanco seco de cuerpo medio con acidez marcada, notas de manzana, durazno blanco y un toque mineral característico de los suelos arcillo-limosos del norte de Croacia.
Aromático, floral y afrutado, con intensidad en nariz que evoca flores blancas y cítricos; consumo joven.
El caballo de batalla de la región: versátil, fresco y con buena acidez, desde estilos ligeros hasta versiones más estructuradas con crianza sobre lías.
La viticultura en Međimurje tiene raíces medievales documentadas. Durante la dominación romana en Panonia (siglos I-IV d.C.) ya existía cultivo de vid en la región del Danubio y sus afluentes, aunque la evidencia directa en Međimurje es indirecta. Los registros históricos más claros datan del período medieval, cuando monasterios y señores feudales —incluida la poderosa familia Zrinski, que gobernó el condado de Međimurje en los siglos XVI y XVII— promovieron el cultivo de la vid en sus dominios. El castillo de Čakovec, sede de los Zrinski, tenía viñedos asociados documentados en crónicas del siglo XVI. Durante la dominación austro-húngara (siglos XVIII-XIX), la viticultura local se integró al mercado panónico con variedades compartidas con Hungría y Eslovenia, de ahí la presencia del Pušipel (cognado del Šipon esloveno y el Furmint húngaro). La filoxera de finales del siglo XIX devastó los viñedos, que fueron replantados con portainjertos americanos a principios del siglo XX. En la Yugoslavia socialista, la producción se colectivizó en cooperativas. Desde la independencia croata (1991) y la adhesión a la UE (2013), ha habido un resurgimiento de productores privados que revalorizan el Pušipel autóctono.